Moisés Absalón Pastora

¿Cuál unidad?

Todos lo sabíamos; “La Unidad” era desde su proclama la mentira más grande del año. Hasta el más neófito siempre supo que jamás fue siquiera un proyecto. Los que la vendieron como el comienzo de la “salvación” fueron Carontes, barqueros de Hades que guiaban a la sombra errante de los difuntos al otro extremo del río donde serían sepultados sus cadáveres.

Los odios personales, las ambiciones y los propios intereses de Arnoldo Alemán y Eduardo Montealegre fueron más grandes que la grita generalizada de un liberalismo reducido que desde el 2006 señala con su dedo acusador a la división como la causa del mal causado y por cuya letalidad deja totalmente despejado el camino a la reelección al presidente Daniel Ortega.

Por supuesto, al levantarse el telón de esta comedia, lo que queda expuesto es que hay culpables, tontos y necios profesionales. Culpables; los caudillos por no entender que ya nadie los compra. Tontos; los que al prestarse a la mascarada y creer que la gente es dunda hicieron las de payasos del circo y necios profesionales los que al derramar la primera gota de sangre y botar la gorra dicen ahora que el proceso continúa pero con las bases del PLC y no su cúpula.

La verdad es que el caudillo Arnoldo Alemán y su aprendiz Eduardo Montealegre, presionados por los resultados de las encuestas para que se constituyeran en una verdadera oposición, decidieron probar si el sapo se tragaba al ratón o el ratón al sapo, pero cuando concluyeron que ni el uno ni el otro se podían masticar, por lo cáustico de cada quien, entonces se vomitaron en insultos a través de sus delegados para quedar en lo mismo de siempre.

Para el PLC estaban en juego muchas cosas: La personería de la sigla si llegaba a fusionarse lo que equivale a perder poder de negociación con el FSLN para las próximas elecciones; las finanzas del PLC atractivas por la plata de Panamá, aunque el “máximo líder” ya había decidido que eso era suyo; los bienes inmuebles (Vimsa y las oficinas del 3-80) que tienen asientos muy personales aunque a través de testaferros.

Para el PLI las preocupaciones no son tan diferentes pues sobre el cuello de Eduardo Montealegre péndula el asunto de los Cenis, un juicio que se abrió, que está vivo y a la espera, pero por si fuera poco los juicios del hermano donde hay más de quince estafados y muchas preguntas qué responder, como por ejemplo si el dinero de semejante asalto se utilizó para financiar la campaña de Fabio Gadea en las últimas elecciones generales y eso sin referir las más de 30 cartas del economista Néstor Avendaño ante la Asamblea Nacional pidiendo la desaforación de quien al parecer nunca podrá ser ni alcalde de Managua ni mucho menos presidente de Nicaragua.

En lo personal creo que los enfados de Eduardo Montealegre, quien botó la gorra y se convirtió en sepulturero de la unidad por intolerante y arrogante, conducen a que tanto el PLC como el PLI concurran a las próximas elecciones llevando en sus perforadas alforjas sus respectivas mentiras; Eduardo con Serrato y Alemán con su señora, eso sí, ambos de primeros candidatos a diputados y lo demás que resbale pues al final nada de eso cuenta.

En lo sucesivo cualquier cacareo de los bandos sobre el momificado cuento de la unidad será otro cuento Pancho Madrigalesco y por favor, los culpables, no nos vengan a decir que estamos celebrando sus fracasos porque esto es una vergüenza que da ganas de llorar y que exige que los estorbos se aparten para que otros hagan los que por soberbia ellos no pudieron.

El autor es periodista.

COMENTARIOS

  1. danilo velasquez
    Hace 12 años

    Es comodo estar detrás de escriorio escribiendo critoticando y viendo años toros de largo matarse o en ves es apariarse. Pero la pregunta seria que hacemos nosotros para qué realmente se de esa unidad q todo el pueblo dejemos de estar jugando al sabelotodo y hagamos algo por este pais con obras no palabras

  2. ramiro
    Hace 12 años

    Lástima, sos uno más diciendole la verdad, a los sordos más tapia que existen. Pobre pueblo, seguiremos con los arboles de lata, la super refinería, el canal-ito, el satélite, la costanera, en fin propagandizados de sueños viviendo bonito.

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