Va pasando el río restregando con el codo la orilla del verde por donde pasa ya veces a penas se detiene sin dejar de correr; tal vez solo un ratito se queda sin que cambie el cristal del agua que sigue siempre la misma allí muy quieta en ese cielo azul de abajo de la clarísima agua,que siempre va por ahí bordeando el verde.
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