Revolución pacífica

Este domingo 9 de noviembre Alemania y el mundo celebran que hace 25 años cayó el Muro de Berlín, pero desde el 9 de octubre pasado se ha estado celebrando el vigésimo quinto aniversario de la revolución pacífica alemana.

La revolución democrática pacífica de Alemania fue un acontecimiento de trascendencia histórica mundial. Su experiencia es un aliciente y una enseñanza para los pueblos de aquellos países que, como Nicaragua, están sometidos a regímenes autoritarios pero no pierden la esperanza de ser libres y gobernarse de acuerdo con las reglas y principios de la democracia. Y no quieren recurrir al desesperado y costoso recurso de la lucha armada y la violencia en cualquier forma, que casi siempre conduce a la imposición de un nuevo sistema opresor.

Durante este mes conmemorativo la televisión alemana Deutsche Welle, que se puede ver en Nicaragua por medio del sistema de cable, ha estado transmitiendo reportajes ilustrativos sobre aquellos históricos acontecimientos de 1989. Estos programas deberían ser vistos por todos los nicaragüenses demócratas, porque con ellos se puede comprobar que es posible conquistar la libertad y la democracia de manera cívica y pacífica.

Cuando terminó la II Guerra Mundial, en 1945, una parte del territorio de Alemania fue ocupada por el Ejército Soviético que impuso allí un Estado comunista, al que hipócritamente llamó República Democrática Alemana (RDA). La otra parte fue ocupada por Estados Unidos, Inglaterra y Francia y allí el pueblo alemán pudo construir un Estado verdaderamente democrático, fundado en los valores de los derechos humanos, la libertad política y la economía de libre mercado, el cual fue llamado República Federal de Alemania.

En junio de 1953, una huelga de trabajadores de la construcción de la RDA comunista se transformó en insurrección popular, pero fue aplastada de manera sangrienta por el Ejército Soviético que acudió en ayuda de las fuerzas represivas locales. Veinte mil militares soviéticos y ocho mil miembros de las fuerzas armadas de la Alemania comunista participaron en la brutal represión que dejó un saldo de casi 400 personas muertas, más de 1,800 heridas y 5,100 encarceladas.

Ocho años después, en 1961, las autoridades comunistas de la RDA construyeron un muro que dividió a Berlín y a todo el territorio alemán en dos partes.

Pasaron 28 años más de penurias hasta que se crearon las condiciones para que el pueblo de la Alemania comunista volviera a alzarse a la lucha por la libertad, la democracia y la reunificación del país. Pero esta vez lo hizo de manera pacífica, a pesar de que el régimen comunista quisiera reprimirlo de manera violenta. Reuniéndose en las iglesias, primero, saliendo a las calles, después, la gente se movilizó día tras día en manifestaciones de masas cada vez más grandes que el régimen comunista ya no pudo reprimir.

El 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín y pocos días después renunció el gobierno comunista. La revolución pacífica alemana triunfó y demostró que es posible vencer hasta al peor de los regímenes despóticos, y conquistar la libertad y la democracia, sin necesidad de recurrir a la violencia y la lucha armada. Lo cual también puede ser posible en Nicaragua.

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Editorial Alemania editorial Muro de Berlín archivo
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