Detrás del alto precio del frijol rojo, que todavía persiste en los mercados del país, además de los efectos de la sequía, hay otra causa, que parece invisible: la voracidad de los intermediarios, que tienen ganancias de hasta novecientos córdobas por cada quintal comprado al productor.
Y es que mientras los comerciantes venden al consumidor y al por mayor el quintal de frijol rojo hasta en 2,900 córdobas, los datos del Ministerio Agropecuario indican que entre junio y octubre de este año, periodo de mayor crisis de precio, los productores han recibido en promedio 2,057 córdobas por quintal.

LAPRENSA/ARCHIVO
Si se compara con el precio promedio que los campesinos han logrado entre enero y octubre de este año (1,281.99 córdobas), el margen de ganancia de los intermediarios se triplica, principalmente para aquellos que tenían frijol almacenado, comprado en los primeros cinco meses de este año cuando la paga al productor fue de entre 714.36 córdobas y 1,460.16 córdobas por quintal.
Tal ha sido la crisis del precio del frijol rojo que en algunos departamentos del país la libra de este grano se llegó a vender hasta en 35 córdobas, y en Managua no baja de 30 córdobas, según un sondeo realizado ayer en los mercados Oriental y Mayoreo.
José Díaz Pérez es comerciante del Mayoreo y compra el frijol a intermediarios, a los que les está pagando hasta 2,800 córdobas por quintal. Luego, asegura, vende la libra del grano a 31 córdobas, que por quintal equivale a 3,100 córdobas. “Yo no le compro directamente al productor, aquí vienen los camiones que sacan el frijol de las montañas y lo revenden a los comerciantes, es una cadena”, explica.
Otoniel Vílchez, comerciante del Oriental, asegura que en los últimos meses ha pagado a los intermediarios 2,900 córdobas por el quintal frijol rojo, y que por eso se ve obligado a vender a los consumidores a 30 córdobas por libra, para al menos recuperar lo que invirtió.
Es decir que además de la ganancia del intermediario, también el comerciante debe obtener su rédito, sin incluir el del productor. Eso impacta en el precio final al consumidor.
[doap_box title=»Cosecha este mes» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Será entre mediados y finales de este mes cuando los mercados empezarán a recibir la nueva cosecha de frijol, cuyo volumen deberá cubrir hasta abril del próximo año. El presidente de la UNAG Álvaro Fiallos dice que espera que el precio del quintal del frijol al productor se mantenga en entre 1,000 y 1,200 córdobas, para que recupere el costo de producción y se anime a mantener las áreas de siembra el próximo año. Eso permitiría que el precio al consumidor caiga a entre 15 y 18 córdobas la libra. “Comenzaremos a cosechar a mediados de noviembre y terminaremos en algún momento de abril del otro año. Vamos a estar de siembra y cosecha permanentes”, afirma.
[/doap_box]
El presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), Álvaro Fiallos admite que “los consumidores no deberían estar pagando” por la libra de frijol 30 córdobas, porque en algunas zonas los productores reciben inclusive menos de los 2,000 córdobas.
Fiallos reconoce que el comercializador casi siempre gana el ciento por ciento o más y hasta ahora ningún mecanismo lo ha evitado. “La única forma es asociarse entre los productores para que le vendan directo a los consumidores que también tendrían que asociarse. En teoría es fácil decirlo, en la práctica es difícil hacerlo. Se ha intentado en diferentes ocasiones y con distintas organizaciones, pero el resultado que tenemos ahorita nos dice que no se ha logrado”, manifiesta.
De la voracidad de los intermediarios tampoco se salvan los frijoles solidarios. Según Díaz, del Mayoreo: “Acá (al mercado) ya vienen caros y por eso lo dejamos en 27 córdobas la libra, porque lo están vendiendo a los comerciantes a 2,600 córdobas”.
Para Uriel Francisco González quien vende frijol en la zona de El Novillo, en el mercado Oriental, lo que está ocurriendo con el precio del frijol es coyuntural y niega que los intermediarios se estén quedando con “grandes ganancias” .
González asegura que son los productores los que tienen en sus fincas almacenado el frijol y ahora están ganando más dinero, porque ante la escasez del grano en el campo llegan al mercado a vender el quintal a precios superiores al que lo produjeron. Eso ocasiona, que el margen de ganancia del comerciante se reduzca porque los consumidores no quieren pagar más de 30 córdobas, dice.
Sobre el frijol etíope afirma: “Ese frijol ya no es solidario, está en las bodegas de Estelí y luego lo vienen a vender aquí a precio comercial y por eso no lo podemos vender más barato”.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,3 A