El sector privado nicaragüense teme que la huelga que mantienen desde hace una semana los sindicatos de trabajadores de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) de Costa Rica provoque retrasos e incremente los costos de la exportación de mercancías locales. Cerca del diez por ciento del volumen de las exportaciones nicaragüenses llega a su destino a través de Puerto Limón.
Para evitar afectaciones, la semana pasada el Gobierno intervino con la fuerza pública las terminales portuarias de Limón y Moín. Las autoridades y medios escritos de ese país, entre ellos el diario La Nación, aseguran que ambas terminales han seguido funcionado normalmente con operarios externos.
Sin embargo, el martes la quema de fotografías del presidente Luis Guillermo Solís provocó la ruptura de las negociaciones con el Gobierno. Ello provocó que ayer las vías de acceso a los puertos amanecieran bloqueadas, impidiendo el movimiento de la carga.
Pero horas más tarde, tras recibir una disculpa pública por escrito por parte de los sindicatos, el Gobierno convocó a los dirigentes de Japdeva para reanudar el diálogo hoy por la mañana.
Aunque esta situación en Nicaragua aún no provoca pérdidas que puedan cuantificarse, el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, recordó que cerca del diez por ciento del volumen de las exportaciones del país (gran parte del café) llegan a su destino a través de Puerto Limón.
De no resolverse esta situación obligaría a las empresas a cambiar de ruta, para buscar la salida a través de Puerto Cortés en Honduras, lo que ocasionaría un incremento en los costos de operación de los exportadores.
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