Tener en cuenta que el uso de la biotecnología es una oportunidad que ayuda a resolver muchos de los problemas que enfrenta el agro, sin olvidar que tampoco es la panacea que borrará de tajo los retos que debe superar el sector, esto fue lo que aconsejaron especialistas a los asistentes el Primer Congreso Nacional Agropecuario, Biotecnología y Productividad, organizado por la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic).
También piden que la técnica no se siga satanizando, ya que su uso no pretende sustituir o desplazar a otras tecnologías. Simplemente es una más que complementa los esfuerzos del mejoramiento genético tradicional, afirmó Jorge Madriz, especialista de Costa Rica.
El uso de biofertilizantes, organismos biológicos y otras técnicas, incluidos organismos genéticamente modificados debe responder a problemas específicos de cada país. Hay que investigar, no tomarlos al azar y ver que sean de fácil adaptación, dice Renán Pineda, de la Escuela Agrícola Panamericana Zamorano.
Por su parte Rogelio Trabanino, del Zamorano, destacó que además del incremento de la productividad el uso de variedades tolerantes a la sequía y a enfermedades también beneficia al ambiente, al reducir el uso de agroquímicos, que antes contaminaban fuentes de agua y suelos.
En base a la experiencia de Costa Rica que produce semilla genéticamente modificada de soya y algodón para exportar, y de Honduras, que en 2002 liberó una variedad de maíz genéticamente modificado, los especialistas estiman que el agro está a las puertas de una gran oportunidad, para que muchos productores gocen de los beneficios que ofrece la biotecnología.
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