En el William Galeano llevan años a la espera de un plan que garantice la seguridad de sus habitantes que cada invierno temen un nuevo derrumbe. LA PRENSA/DOUGLAS LOPEZ

Zozobra por desalojos en puntos rojos

El barrio 18 de Mayo y el William Galeano comparten tragedias y preocupación. Mientras en el 18 de Mayo los habitantes se resistían a la medición de sus terrenos por miedo a futuros desalojos por parte de la Alcaldía de Managua, en el William Galeano los pobladores temen ser los siguientes en la lista de tragedias urbanas. Ya vivieron una y temen otra. Sin embargo, la amenaza de desalojos los angustia.

El barrio 18 de Mayo y el William Galeano comparten tragedias y preocupación. Mientras en el 18 de Mayo los habitantes se resistían a la medición de sus terrenos por miedo a futuros desalojos por parte de la Alcaldía de Managua, en el William Galeano los pobladores temen ser los siguientes en la lista de tragedias urbanas. Ya vivieron una y temen otra. Sin embargo, la amenaza de desalojos los angustia.

[doap_box title=»Miden el 18 de Mayo» box_color=»#336699″ class=»aside-box»] La mañana de ayer un grupo de personas que se identificaron como trabajadores de la Alcaldía midió los terrenos de las casas del barrio 18 de Mayo que colindan con el área verde de donde fueron desalojadas más de cien familias.
“Nosotros no nos vamos a mover de aquí. Que midan lo que quieran, pero de aquí no nos sacan”, afirmó María Ramírez, cuya vivienda está ubicada en una zona alta del barrio que fue urbanizada por la Alcaldía y que según ella cuenta con la documentación legal. Decenas de familias se reunieron para unir esfuerzos y resistir ante la posibilidad de ser desalojados. [/doap_box]

Las lluvias han ido socavando el terreno que colinda con un cauce natural, tras cada invierno las corrientes parecen tragarse poco a poco los callejones de tierra de este lugar. “Después de la desgracia de hace cuatro años se llevaron a las familias que estaban en el área verde, pero los que quedaron en los bordes viven en zozobra”, comenta Milagros Rodríguez, quien habita a unos 50 metros del barranco.

La tragedia a la que se refiere Rodríguez fue la muerte de una familia de tres miembros que pereció soterrada tras un alud en 2010. Pero el miedo latente a otro desastre como este aumentó tras el derrumbe del muro que sepultó a nueve personas del barrio 18 de Mayo.

“Nosotros sabemos que esta zona no es habitable, pero estas son nuestras casas”, reconoce Alfonso Hernández, uno de los fundadores del barrio William Galeano, uno de los tres barrios que están en los puntos críticos categoría A por su alto nivel de riesgo. La Zacatera y El Laurel, del Distrito III, son los otros.

Hernández y una familia más fueron evacuados el fin de semana y trasladados a un albergue, pero aún no sabe por cuánto tiempo ni qué pasará después.

Inconformidad

Roberto Zapata Darce, del 18 de Mayo, también está en un albergue, pero él se queja por las arbitrariedades y la violencia con la que lo desalojaron. “Mi casa no está en un área verde, tengo el título de mi propiedad que me lo dio este Gobierno, y una funcionaria de la Alcaldía nos dice que esto no vale”, expone Zapata.

Él es parte de una de las cuatro familias que fueron desalojadas y remitidas a albergues, el detalle es que sus viviendas estaban asentadas en una zona que la misma Alcaldía había urbanizado hace más de siete años, además de tener sus documentos en regla. “Nadie nos da garantía de nada, nos destruyeron nuestras casas y nos mandan a padecer en albergues sin condiciones”, reclama.

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