Nicaragua tiene el reconocimiento de la Federación Internacional de Trabajadoras Domésticas, por ser el primer país de Centroamérica que ratificó y aprobó en octubre del año 2012 el Convenio 189, sobre el Trabajo Decente para las Trabajadoras y los Trabajadores Domésticos.
Sin embargo, la aplicación de este convenio aún está pendiente en Nicaragua, donde incluso las también llamadas asistentes del hogar trabajan en condiciones de semiesclavitud, dijo la vicepresidenta de la Federación Internacional de Trabajadoras Domésticas, Ernestina Ochoa, quien se encuentra en el país.
Aunque Nicaragua sea un país destacado en la aprobación del Convenio 189, Ochoa dijo que aún no se puede decir que hay respeto a los derechos laborales de las trabajadoras del hogar.
Ochoa, de origen peruano, manifestó que las jornadas laborales que exceden las 12 horas y el pago del salario mínimo son de los principales retos que aún enfrenta el sector doméstico. Pero el caso de las trabajadoras con “dormida adentro” es aún más grave, porque no hay respeto a su tiempo libre y esto es considerado como semiesclavitud.
Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), existen alrededor de cien millones de trabajadoras y trabajadores domésticos, de los cuales 53 millones no son amparados por una legislación laboral.
En el caso de América Latina, son 17 millones de trabajadoras del hogar y el 95 por ciento son mujeres.
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