Michael Zehaf-Bibeau, el canadiense de 32 años que el miércoles mató a un militar en Ottawa intentaba obtener un pasaporte para ir a Siria, indicó ayer el comisario de la Gendarmería Real de Canadá (GRC), Bob Paulson.
Llegado a la capital federal de Canadá el 2 de octubre, Zehaf-Bibeau estaba “en la ciudad para resolver la cuestión de su pasaporte, pero también tenía pensado ir a Siria”, declaró Paulson durante una conferencia de prensa. “Su madre nos lo dijo ayer” (miércoles), agregó.
Paulson, aseguró que no había “ninguna información que vincule los dos atentados” cometidos en Canadá el lunes y miércoles y que dejaron cuatro muertos, entre ellos los dos atacantes, y cuatro heridos. Además del ataque del miércoles, Martin Couture-Rouleau, de 24 años, atropelló con su vehículo y mató a otro militar en Quebec.
CONCIENCIA
Canadá tomó conciencia ayer de que el extremismo islamista puede golpearla directamente, tras los dos ataques que se registraron en momentos en que Canadá se involucra en la lucha antiyihadista en Irak.
Los jóvenes atacantes nacieron y se educaron “en este país pacífico“, declaró el primer ministro, Stephen Harper, ante diputados de la Cámara de los Comunes, que regresaron a su trabajo ayer decididos a no ceder a la amenaza “terrorista” en el país. Los habitantes de la capital intentaban volver a la normalidad pese a la fuerte presencia policial tras el drama del miércoles.
El nerviosismo seguía siendo palpable. Ayer, cuando el primer ministro Harper estaba a punto de ingresar a su automóvil para ir al Parlamento luego de visitar el monumento donde el soldado fue asesinado, la Policía acorraló a punta de pistola a un sujeto que se encontraba cerca suyo y lo detuvo.
La muerte de los dos militares plantea muchas interrogantes sobre las motivaciones de los tiradores, aún poco claras. Los dos habían abrazado las ideas yihadistas y estaban en la lista de los noventa individuos clasificados como de riesgo por los servicios de inteligencia.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A