La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quien buscará la reelección el 26 de octubre, aceptó ayer que hubo desvíos de dinero de la estatal Petrobras y aseguró que “hará todo lo posible para resarcir” lo robado al país.
Un esquema de sobornos a políticos y sobreprecio en contratos en la petrolera fue revelado por el director de Petrobras entre 2004-2012, Paulo Roberto Costa, a cambio de una reducción de pena por lavado de dinero. Ninguna denuncia ha sido probada.
“Nadie sabe hoy aún lo que debe ser resarcido. La llamada ‘delación premiada’ (el acuerdo para reducir la pena), donde están los datos más importantes, aún no se nos entregó (…). Haré todo lo posible para resarcir al país. Si hubo desvío de dinero público, lo queremos de vuelta. ‘Si hubo’, no; hubo”, indicó Rousseff desde Brasilia, citada por medios de comunicación.
El escándalo de corrupción en Petrobras ha sido usado por Aecio Neves, rival de Rousseff, en su campaña electoral para atacar al Gobierno.
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