Preocupados se encuentran los sacerdotes de la Diócesis de Jinotega, por los últimos enfrentamientos entre “rearmados políticos” y fuerzas del Ejército, en las comunidades Ayapal y Bocay.
El párroco de Ayapal, Carlos Blandón, expresó que es preocupante la confrontación armada entre efectivos del Ejercito y alzados en armas, en los primeros días de octubre.
“Toda la gente está temerosa, ya los nicaragüenses no queremos ver armas alzadas de nadie, tampoco deseamos guerra. El campesino está muy temeroso de la militarización acá en la zona”, afirmó el sacerdote Blandón.
Blandón dijo que a la zona han llegado helicópteros del Ejército, lo cual mantiene en zozobra a la población.
Por su parte, el vicario de la Diócesis de Jinotega, el sacerdote Uriel Vallejos, dijo que los alzados, a quienes las autoridades del Ejercito califican de delincuentes, son armados políticos.
“No son delincuentes. Son gente que se han armado porque no están de acuerdo con el sistema político actual”, sostiene Vallejos.
El sacerdote expresó que, producto de la violencia armada, la vivienda de una familia de apellido Palma fue quemada en una comunidad de Ayapal.
“Esto es preocupante. Nosotros estamos organizando una reunión con el Ejercito de Jinotega, a quienes les vamos a exponer nuestra preocupación. Queremos paz y trabajo”, externó Vallejos.
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