Antonio Banderas Interpreta a Jacq Vaucan, un empleado de una gran compañía de seguros de robots. LA PRENSA/AGENCOAS

Decadencia humana

El actor español Antonio Banderas se mete por primera vez en el universo de la ciencia ficción con Autómata , una trama que reflexiona sobre la decadencia de la raza humana y la pérdida de valores a través de robots que actúan como espejo de las personas.

 

El actor español Antonio Banderas se mete por primera vez en el universo de la ciencia ficción con Autómata , una trama que reflexiona sobre la decadencia de la raza humana y la pérdida de valores a través de robots que actúan como espejo de las personas.

[doap_box title=»REPARTO DE LUJO» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Tras cuatro años de producción, Autómata llega a los cines en busca de un público especializado, amante del género y abierto a nuevas ideas. En el reparto se cuelan Melanie Griffth como la doctora Dupre y el oscarizado Javier Bardem, que pone su voz a un robot, a quienes Banderas agradeció públicamente haberse involucrado en este proyecto. En este sentido, el director Gabe Ibáñez cree firmemente que el filme tiene “un recorrido más lógico en Estados Unidos que en España”, porque “si en algún lugar el público es menos minoritario posiblemente sea aquí”.[/doap_box]

Banderas interpreta a Jacq Vaucan, un empleado de una gran compañía de seguros de robots a punto de ser padre, que se ve inmerso en la investigación sobre los fallos técnicos de unos androides.

Pero lo que parece un defecto común termina destapando la posibilidad de que la humanidad se enfrente a una nueva era.

LENGUAJE FUTURISTA

El filme, que se estrena este viernes en Estados Unidos, usa el lenguaje futurista como alegoría para abordar la pérdida de la moral en las sociedades desarrolladas, cada vez más individualistas y aisladas, con un guiño a la ciencia ficción de mediados del siglo pasado.

“Los robots son una metáfora de lo que debería haber sido el ser humano”, cuenta el director español Gabe Ibáñez en una entrevista con la AFP.

“El ser humano moral, correcto, ha sido uno de los grandes temas de la ciencia ficción”, recuerda.

Los autómatas tienen “un comportamiento moral” que, al perderse, lleva a la violencia.

“Esa violencia del ser humano hacia otros seres humanos, hacia los robots o incluso hacia su propio entorno es un síntoma de la decadencia de la raza humana, del declive de la especie”, afirma el director.

Uno de los ejemplos más claros de esa falta de valores actual es que “los humanos están desarrollando robots como máquinas para matar”, en lugar de máquinas para ayudar.

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