¿Qué nos enseña la economía nicaragüense?

La característica fundamental de una economía subdesarrollada es el fuerte peso de las actividades de baja productividad en la generación de empleo. Estas actividades tienen un peso tan importante porque la economía no ha logrado desarrollar las capacidades requeridas para diversificarse cada vez más, con la debida celeridad, hacia actividades de mayor complejidad tecnológica y sobre todo de elevado dinamismo de la demanda.

 

La característica fundamental de una economía subdesarrollada es el fuerte peso de las actividades de baja productividad en la generación de empleo. Estas actividades tienen un peso tan importante porque la economía no ha logrado desarrollar las capacidades requeridas para diversificarse cada vez más, con la debida celeridad, hacia actividades de mayor complejidad tecnológica y sobre todo de elevado dinamismo de la demanda.

De esta manera, una gran parte de la fuerza de trabajo permanece empantanada en actividades de muy baja productividad, con ingresos sumamente reducidos. Por otra parte, dado que la productividad media de la economía es un promedio ponderado, siendo el factor de ponderación el peso de las distintas actividades en el empleo total, la productividad media será muy baja, y el ingreso per cápita también.

Resalta el hecho de que las élites del país ni siquiera han considerado, a lo largo de las últimas décadas, la posibilidad de efectuar el esfuerzo nacional de gran envergadura necesario para promover sostenidamente un proceso de transformación en la estructura de la producción, las exportaciones y el empleo.

La resultante es que las preciosas décadas del bono demográfico se están diluyendo y la creciente fuerza de trabajo derivada del bono demográfico y de género sigue siendo absorbida por empleos precarios e informales. El análisis de la experiencia histórica sugiere que una de las raíces de este comportamiento está asociada al hábito, arraigado y al parecer sempiterno, de apostar a que la solución nos llegue desde afuera, sin necesidad de tener que hacer ningún sobreesfuerzo adicional.

Debido a que las apuestas anteriores no producen los retornos esperados, la respuesta parece ser incrementar cada vez más la escala de las mismas, y las concesiones que se hacen para atraer la esperada salvación externa.

Sin embargo, la economía nicaragüense permanece terca en sus enseñanzas, que nos recuerda y nos repite una y otra vez: la única salida a este círculo vicioso es un esfuerzo nacional sostenido por diversificar con la debida rapidez la estructura productiva hacia actividades de cada vez mayor productividad, y lograr que estas actividades generen porcentajes crecientes del empleo.

No existe otra opción que desarrollar los instrumentos de política, y las capacidades indispensables para ello.

Los grandes enclaves intensivos en capital, que generan un porcentaje reducido del empleo total, no pueden romper las cadenas de la baja productividad promedio, sobre todo si durante el periodo más o menos prolongado de construcción provocan el fenómeno de enfermedad holandesa de mayor envergadura de que se tenga registro, y con ello destruyen y debilitan al extremo parte importante de la producción transable existente.

Quizá los “subproyectos” asociados a la megaobra puedan compensar, en alguna medida, el empleo destruido en la producción transable, pero si los empleos que generan son de la misma reducida complejidad que los destruidos, no lograrán ningún resultado diferente.

Todo empleo es digno, pero en términos del proceso de desarrollo resulta fundamental el cambio en la composición de los empleos en dirección a empleos de creciente contenido tecnológico y de conocimientos, y de creciente productividad.

Esto deja sin resolver la restricción fundamental: mientras la mayor parte del empleo continúe siendo generada por actividades de muy baja productividad, no puede esperarse un resultado distinto, por mucho que se siga aumentando la escala de las apuestas. Algunos alegan que el proceso de transformación podría emprenderse después.

Se olvida que con el proceso de construcción y maduración de estas megaobras estamos hablando de horizontes temporales que no son de pocos años, y que en dos décadas y media más el país habrá arribado a la fase avanzada de envejecimiento de la población.

(*) Economista

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COMENTARIOS

  1. Juan Perez el Incredulo
    Hace 12 años

    Pensando con la compu. Me parece que hace unos 5 anos comenzo el alza en el cafe. Los grandes productores africanos y suramericanos vieron el porvenir y comenzaron a sembrar millones de hectareas de cafe.Seguira este con buenos precios en un futuro cercano? Lo mismo esta pasando con la ganaderia.La mineria por igual. Sera que la oferta mundial sera mayor que la demanda? Ya se encuentran ciertos rubros a precios muy bajos, entre ellos el hierro y ciertos minerales.Como la ven venir

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