El Consejo de Transporte Público (CTP) de Costa Rica rechazó la solicitud de autorización de permiso internacional a Nicabus, empresa del nicaragüense Enrique Quiñonez, quien gestiona reabrir operaciones en el transporte de pasajeros entre Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
En la sesión ordinaria 55-2014, celebrada el día 01 de octubre del 2014, la Junta Directiva del CTP rechazó la solicitud de homologar permisos de operación que Nicaragua ya otorgó por cinco años a autobuses de Nicabus.
Con esta resolución, dicha empresa no puede reabrir operaciones de un servicio que ya brindó por primera vez entre 1997 y 2002.
Un primer argumento de la junta directiva es que la solicitud carece de legitimación, porque el poder especial de Karla Rodríguez, la representante de Nicabus y quien gestiona la homologación, “no fue emitido con vista en una sociedad costarricense, sino nicaragüense”.
La empresa de Quiñonez fue creada en Nicaragua. Las empresas que brindan el servicio entre los dos países son Ticabus, Transnica, Nica Expreso y Central Line. Todas son de capital costarricense aunque las dos últimas fueron creadas en Nicaragua.
Otro argumento del rechazo del CTP es que según la normativa del Código Civil, el poder especial en Costa Rica se emite para un solo acto y no con lleva la representación legal de una persona jurídica, como ocurrió en este caso.
“La empresa que gestiona requiere un permiso internacional entre Managua, Nicaragua- San José, Costa Rica y Panamá; sin embargo no aporta los permisos de Panamá”, añade el CTP en su tercer argumento.
Nicabus tampoco presentó póliza de seguro que cubra eventuales lesiones, muerte y daños a terceros, como lo exige la ley de tránsito, según el CTP.
Desde Nicaragua, Quiñonez dijo que esperará a ser notificado para decidir con su abogado qué acciones tomar. “Si hay que subsanarlos (errores) vamos a subsanar, si hay que ampararnos en Costa Rica vamos a ampararlos. Vamos a tomar ualquier medida para hacer valer permisos a Nicabus dados por Nicaragua, que los ha dado por 5 años”, reaccionó vía telefónica.
Quiñonez ve en el rechazo “hasta cierto punto mala fe de funcionarios costarricenses”, porque cuando inició gestiones las autoridades del CTP no le indicaron un patrón a seguir para cumplir a cabalidad con el proceso.
“Nuestra solicitud pasó todos los departamentos del CTP y si vieron anomalías la hubieran rechazado. Nos dijeron que todo estaba correcto. Ante la mala fe no hay papelitos que valgan. El desplante de eso disfrazado de una mala presentación nuestra es al gobierno de Nicaragua, porque es el gobierno de Nicaragua el que da los permisos de operación a Nicabus”, añadió Quiñonez.
Quiñonez dijo tener información de que empresarios costarricenses que dominan el servicio entre los dos países, se han opuesto a la reapertura de Nicabus. “Evidentemente pesan las influencias que tienen las empresas costarricenses y hasta las que ofrecen servicios a Panamá, porque saben que Nicabus pone en peligro sus intereses económicos”, culminó.