La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se enfrentará con el popular exgobernador Aécio Neves en una segunda vuelta electoral en tres semanas, según una encuesta de boca de urna.
El sondeo, realizado por el Instituto Ibope y difundido por la red televisiva Globo, indicó que 44 por ciento de los electores apoyaron a Rousseff y un treinta por ciento votó por Neves.
La mandataria, quien representa al Partido de los Trabajadores, no consiguió más del cincuenta por ciento que necesitaba para garantizar la reelección en primera ronda.
Las preferencias podrían cambiar, ya que la tercera adversaria, la ecologista Marina Silva, obtuvo 22 por ciento y muchos de los electores de Silva y Neves argumentan que su objetivo es vencer al gobernante Partido de los Trabajadores.
Por otra parte, se conoció que en algunas zonas de Brasil las votaciones podían tardar dos horas más, debido a problemas con el registro biométrico para sufragar. Por este inconveniente hubo largas filas de pobladores en varias ciudades. En algunos casos llegaron al kilómetro de longitud.
A poco más de una hora del cierre de la votación, en la mayoría de los Estados del país habían sido detenidas 551 personas, entre ellas 55 candidatos.
El principal delito que se les imputó fue el de propaganda electoral: 22 candidatos y otros 310 brasileños fueron detenidos por pedir el voto a los electores. Además, cuatro candidatos y otros 36 electores fueron detenidos por comprar votos.
Analistas han llamado a esta elección la más incierta desde el regreso de la democracia en 1985.
La campaña se volvió impredecible después de que en agosto Silva, una conocida ecologista oriunda del Amazonas, se postuló a la Presidencia y amenazó seriamente las probabilidades de la que era hasta entonces una cómoda reelección de Rousseff.
Hace menos de dos meses Silva, la exministra de Medio Ambiente, era solo la compañera de fórmula de Eduardo Campos, quien falleció en un accidente de avión el 13 de agosto.
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