Otoniel Olivas, técnico del Real Estelí, no se conforma con su rendimiento en la Liga de Campeones de Concacaf: cinco empates y 11 derrotas. Cada temporada busca la manera de superarlos, pero el resultado continúa siendo el mismo.
Con dos puntos, el Estelí firmó su mejor fase de grupos, de las tres que ha disputado. Ambos los consiguió en casa y le costaron. Cuando salió quiso mejorarlos y terminó goleado. La falta de rigor competitivo le impidió mantenerse en el partido y al final sucumbió.
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La Primera División debe ser más competitiva para que el rendimiento del Real Estelí evolucione en la Liga de Campeones de la Concacaf. Si Diriangén, Managua-FC y Juventus-FC —por lo menos— no crecen, el Walter Ferreti no podrá sacar lo mejor de los norteños y los resultados seguirán iguales, independientemente de la disposición táctica y cantidad de extranjeros que disponga.
El Estelí gobierna como un dictador la Primera División porque su fuerza es abrumadora y en poco tiempo termina la rebelión. La versión 2014-15 del Ferreti es la señalada para acabar con su ciclo porque tiene los recursos futbolísticos y económicos para hacerlo. Sin embargo, hasta el momento, todo apunta a que Estelí seguirá en su trono.
Los ocho títulos consecutivos, de nueve ganados por el Tren del Norte en los últimos 11 años, no se pueden tomar como medida para la Liga de Campeones de Concacaf. Al contrario reflejan las diferencias existentes entre ambos.
La disparidad competitiva de la Primera División le permite al Estelí relajarse, por la misma superioridad que tiene ante sus adversarios, porque si lo da todo los supera con facilidad. Durante 22 jornadas consecutivas, 10 conjuntos distintos no han podido vencerlo (16 victorias), aunque a veces no cuente su plantel estelar.
En cambio en cada partido de la Liga de Campeones, una vez al mes o cada 15 días, el Estelí se pone el dispositivo competitivo que en la mayoría de las veces, solo utiliza en las finales. En estos partidos, como los internacionales, sabe que debe jugar fino los 90 minutos, sin cometer errores defensivos porque los paga caro y fallar la menor cantidad de goles posibles porque cuesta que los cree dos veces con la misma claridad.
El pasado martes ante el Sporting de Kansas City de la MLS, el Estelí tuvo la primera ocasión de gol en el partido y falló en la definición. En cambio, los norteamericanos con dos movimientos ofensivos, sin ninguna ciencia, abrieron el camino de la goleada.