[/doap_box][doap_box title=»Los planes continúan» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
La decisión elimina una posible fuente de inestabilidad que podría haber echado por tierra la ofensiva del gobernador Mark Carney destinada a salvaguardar la recuperación y hacer volver los niveles de la política de emergencia a los parámetros normales.
Los funcionarios, que mantuvieron la tasa de interés de referencia en un mínimo récord el 4 de septiembre ya no deben tener en cuenta las posibles consecuencias de una separación, como una corrida en los bancos británicos o una caída de la libra. El 55.3 por ciento de los votantes apoyaron la campaña del “no” contra 44.7 por ciento pro independencia.
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Solo hicieron falta unas horas para que la atención de los operadores cambiarios se desplazara del referéndum de Escocia a las perspectivas de la economía británica.
La libra perdió los aumentos que había experimentado contra el dólar luego de que los escoceses rechazaran la independencia y se mantuvo plana en Londres. Por primera vez en casi dos meses, la mediana de las estimaciones de una encuesta de Bloomberg entre estrategas fue un pronóstico de escasos cambios en la moneda británica para fin de año.
Después de dos años de debate sobre si Escocia debía abandonar Gran Bretaña luego de 307 años, el 55 por ciento de los votantes apoyó la campaña por el “no”, mientras que el 45 por ciento optó por la independencia. Ahora que el tema quedó zanjado, la atención vuelve a concentrarse en la fuerza de la recuperación de Gran Bretaña y la perspectiva de un aumento de la tasa de interés por parte del Banco de Inglaterra.
“La mayor parte de la prima de riesgo que se había incorporado a la libra ya se había desvanecido antes del referéndum”, dijo por teléfono Adam Cole, jefe de estrategia cambiaria global de Royal Bank of Canada en Londres. “Las cosas han vuelto a la situación anterior a todo el revuelo que comenzó hace una semana y media; vale decir, al momento en que se dispondrá el primer aumento de la tasa de interés y a cuánto subirá”.
A LA BAJA
La libra perdió el aumento de 0.8 por ciento que la llevó al nivel más alto en dos semanas 1,525 dólares— y quedó un 1.3 por ciento más débil este mes, si bien aún tiene mayor fuerza que el euro.
La moneda británica se encamina a un tercer mes de declinación contra el dólar luego de debilitarse conforme algunos datos económicos no alcanzaban las estimaciones de los analistas. La libra también se vio afectada como consecuencia de un creciente hincapié del Banco de Inglaterra en un crecimiento salarial anémico que llevó a los inversores a reducir las expectativas de un primer aumento de la tasa de interés desde 2007.
Los contratos de futuros basados en el promedio interbancario de 24 horas en libras (Sonia, por la sigla en inglés) indican que los inversores redujeron a mayo las apuestas a un incremento de 25 puntos básicos en la tasa principal británica de 0.5 por ciento, mientras que el mes pasado las apuestas eran a febrero. Un punto básico equivale a 0.01 puntos porcentuales.
Hay un ochenta por ciento de probabilidades de que la Reserva Federal de los Estados Unidos suba su tasa de referencia cercana a cero para la reunión de septiembre de 2015, indican los datos de futuros.
La decisión elimina una posible fuente de inestabilidad que podría haber echado por tierra la ofensiva del gobernador Mark Carney destinada a salvaguardar la recuperación y hacer volver los niveles de la política de emergencia a los parámetros normales.
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