Monseñor Pablo Schmidt celebró sus 30 años como obispo del Vicariato Católico de Bluefields (Costa Caribe), con una ceremonia religiosa a la que asistieron decenas de fieles católicos.
“Fui nombrado obispo en El Rama, el 17 de septiembre de 1984, tres obispos tenían que venir a Bluefields, pero no podían porque el río (Escondido) era controlado por los sandinistas y la vega por la resistencia, por avión tampoco porque el avión podía caer (ser derribado), así que se hizo en El Rama”, recordó monseñor Pablo.
Confesó que los obispos tenían el temor de trasladarse, el 17 de septiembre de 1984, vía aérea a Bluefields, desde Managua, porque “toda la conferencia episcopal podría ser liquidada”, a balas.
Recordó que el paso del huracán Joan por Bluefields y Corn Island lo impactó porque centenares de familiares quedaron literalmente en la calle y con mucha necesidad de techo y alimentos.
También relató que el primero de enero de 1990 fue emboscado militarmente en la comunidad Ojo de Agua, que se ubica entre los municipios Siuna y Rosita, en el Caribe norte, aquí dos religiosas de la orden Santa Inés perdieron la vida.
“Solo recuerdo una explosión y un tiroteo, yo me revisaba, buscaba heridas en mí, pero no, una de las monjas ya no tenía cara, la explosión la había desfigurado, había muerto y la otra perdió su vida porque una bala pasó por sus órganos vitales; una era miskita y la otra norteamericana”, recordó.
En esa misma emboscada la hermana Francisca Colomer y el monseñor Pablo Schmidt, resultaron gravemente heridos.
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