Luis Adolfo Medal Mendieta

La búsqueda de la unidad

Al escuchar en Nicaragua en estos días hablar de la Unidad, se sobrentiende de que se trata de la unidad o alianza de las fuerzas opositoras para derrotar al actual régimen en la ya próxima contienda electoral del 2016. Y aunque es de todos sabido que con el actual Consejo Supremo Electoral (CSE), solo los ingenuos o zancudos concurrirían a dicha contienda sin antes lograr cambios sustanciales en el CSE, también existe conciencia de que sin la unidad tampoco se tendrá la fuerza política y social necesaria para exigir elecciones libres y verdaderas en Nicaragua.

Considero que el objetivo estratégico de la unidad debe ser llegar al poder para iniciar la construcción de una nueva Nicaragua, próspera y desarrollada, en donde las libertades públicas, la democracia, la equidad y la solidaridad sean conquistas permanentes.

Considero, además, que la unidad se debe dar no alrededor de viejos o nuevos caudillos, sino alrededor de un plan de nación y de nuevos líderes con un estilo de liderazgo moderno y democrático.

Para que dicha unidad tenga credibilidad y pueda despertar el entusiasmo del pueblo ciudadano, se requiere que la unidad inicie en el 2015 una vigorosa campaña nacional para exigir elecciones libres, a la par de otra campaña de elecciones primarias de la oposición para seleccionar un solo candidato a la Presidencia de la República y una sola lista de diputados que concurrían a las elecciones del 2016, si, y solamente si, se logra de forma pacífica obtener garantías de verdaderas elecciones, tal y como lo solicitó la Conferencia Episcopal. Previo a las elecciones primarias, todos los miembros de la unidad se comprometerían ante el pueblo de Nicaragua a no ir a elecciones e iniciar una campaña nacional de resistencia pacífica, si no se logran obtener las garantías mencionadas.

Sin embargo, el esfuerzo unitario más conocido que se ha hecho público hasta el día de hoy, el del PLC-PLI, aunque responde a la urgente necesidad nacional de unidad opositora, carece de credibilidad ante gran parte de la población, por ser en primer lugar los firmantes, partidos en manos de dos “caudillos” que son personalmente aliados o rehenes del régimen actual; y en segundo lugar por carecer dichos partidos de una visión y un plan de nación consensuado con la ciudadanía; y en tercer lugar, por pretender liderar la unidad opositora imponiendo sus reglas para la conformación de una “unidad” sometida a su desgastado “liderazgo”, sin proponer ni siquiera una estrategia de lucha para lograr verdaderas elecciones.

En fin, más de lo mismo, ya que mientras no logren los miembros del PLC y del PLI librarse de sus “caudillos”, no podrán contribuir significativamente al cambio que necesita Nicaragua.

Sin embargo, pronto saldrá a la palestra pública una nueva e innovadora opción de unidad nacional opositora, con el anuncio que a finales de septiembre se hará del llamado a la formación de la unidad, por parte de varios partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil, quienes presentarán propuestas para un plan de nación e invitarán a la ciudadanía en general, partidos políticos (incluyendo el PLC y el PLI) y a todas las organizaciones democráticas a iniciar un esfuerzo común para tomar el poder político en forma pacífica e instaurar la democracia.

La historia nos enseña que con unidad podemos hacer grandes obras: unidos derrotamos a William Walker en la Guerra Nacional de 1856-1857; unidos derrocamos al somocismo en 1979; unidos derrotamos electoralmente al frentismo en 1990 y solo unidos lograremos derrotar al régimen actual e iniciar la construcción de la nueva Nicaragua. El autor es ingeniero e Historiador.

COMENTARIOS

  1. Fernando Casandra
    Hace 12 años

    Tanto los lideres del PLI como los del PLC estan pagados para que no hagan tal UNIDAD, y aplican las reglas del «figureo» o de «Cantiflas». Hacen como que dicen mucho y hacen mucho, pero dice NADA y no le alista la mesa a su Patron el INCO Daniel.

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