La policía del estado de Pensilvania (este de EE.UU.) trataba el sábado de dar con el paradero del responsable del ataque contra una comisaría en el que murió un agente y otro resultó herido.
Según el jefe de la policía estatal Frank Noonan varias personas han sido «interrogadas, pero aún no se ha ordenado la detención de ninguna».
El tiroteo se produjo en la noche del viernes en la comisaría de policía en Blooming Grove, en el condado de Pike.
Según Noon, los uniformados fueron sorprendidos en una emboscada. «Nuestros policías estaban dejando los barracones y fueron disparados inesperadamente y sin oportunidad de defenderse», dijo a los periodistas, a la vez que pidió la ayuda de todos aquellos que puedan aportar cualquier pista sobre este suceso.
«Este ataque estaba dirigido especialmente contra las fuerzas del orden y en particular contra la policía del Estado de Pensilvania», subrayó Noonan.
Las autoridades ofrecieron una recompensa de 20.000 dólares por cualquier información que lleve a la captura y condena de la persona responsable.
Centenares de agentes fueron desplegados en busca de los autores del ataque y las fuerzas del orden de todo el noreste de Estados Unidos fueron puestas en alerta para que contribuyan con la búsqueda.
En el ataque, murió el cabo Bryon K. Dickinson, que deja una esposa y dos niños. Otro policía, Alex T. Douglass, fue herido y continúa en estado grave pero estable en el hospital.
El gobernador de Pensilvania, Tom Corbett, ordenó que las banderas ondearan a media asta en honor a Dickson. «Cada ataque a un oficial de la ley es un ataque a nuestro estado, nuestro país y a la sociedad civilizada», dijo en un comunicado.