Continuó la saga. La segunda parte de una película con un final repetido con el rey en su guarida y el retador con un pie en la tumba y con el otro bailando. Floyd Mayweather (47-0, 26 KOS) derrotó al argentino Marcos Maidana (35-5-0, 31 KOS) en una decisión unánime (115-112, 116-112 y 116-112), con clase, estilo, desorientación y golpes sublimes.
En un inicio de guerrero sin temor a perder, Maidana ganó dos de los primeros cuatro rounds, sin una línea serena y firme, sino que desorganizada con volados arqueados en busca del fantasma oculto entre su defensa impenetrable.
Para el púgil norteamericano la pelea no fue otra cosa que una parodia, jugaba con los ritmos de cada round del quinto hasta el final, viendo cómo Marcos tiraba golpes inútiles y llevándolo al centro del cuadrilátero, donde sus piernas tenían más flexibilidad de rotación.
A pesar de que el argentino se retiró del ring sonriendo y todavía con dignidad, ardió en el lento suplicio junto con sus esperanzas, cuando cerró el tercer asalto con un recto que tambaleó a Mayweather.
Al finalizar el combate “El Chino” se jactó de salvar el espectáculo de la solemnidad y del aburrimiento, excusándose de fallar contra el mejor boxeador del mundo.
Con esta victoria “The Money” no solo retuvo sus tres coronas mundiales, sino que encaró al planeta boxístico que como él no hay nadie más, ni siquiera su sombra.
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