Estados Unidos ha luchado a menudo sin éxito para convertir fuerzas extranjeras desordenadas en ejércitos profesionales, sin embargo, ahora el presidente Barack Obama apuesta por que los esfuerzos en este sentido tengan éxito en Irak y Siria.
Deseoso de evitar el envío de tropas estadounidenses para combatir a los yihadistas del Estado Islámico (EI), Obama busca ahora que se apoye a las fuerzas del gobierno iraquí y a la oposición siria «moderada» con armas y asesoría de militares estadounidenses experimentados.
Sin embargo, en Occidente hay dudas de que Washington pueda asegurar que la reestructuración del ejército iraquí no fracase debido a la agenda sectaria de los chiítas o que se superarán las luchas internas y el extremismo entre los grupos rebeldes de Siria.
Hasta ahora, Obama solo ha aprobado un apoyo limitado para algunas fuerzas «moderadas» de la oposición siria. Este esfuerzo, mediante el cual unos miles de rebeldes han podido ser entrenados por la CIA en Jordania, ha sido criticado como tímido e inadecuado por algunos 'halcones' en Washington y por los aliados árabes.
El presidente abogó esta semana por intensificar el apoyo al ejército iraquí y a algunas milicias rebeldes en Siria, pero sigue sin estar claro cuánta ayuda Washington está listo para proveer e incluso si Occidente puede identificar a socios fiables que puedan formar una fuerza viable, en momentos en que los extremistas islamistas están en ascenso.
Hay cientos de grupos rebeldes en Siria, divididos por diferencias ideológicas y luchas de poder, comandados por combatientes que no tienen las habilidades militares básicas y a menudo dominados por radicales islamistas.
Obama pidió al Congreso 500 millones de dólares para entrenar hasta a 5.000 rebeldes el próximo año. El plan recibió un espaldarazo esta semana, cuando Arabia Saudí se ofreció como sede para que se realicen allí los entrenamientos.
Sin embargo, los legisladores estadounidenses no se mostraron entusiastas y se quejaron porque Obama no logró explicar exactamente qué medidas concretas incluye su plan.
Islamista u oportunista
Los senadores también insisten en que el gobierno debe encontrar a rebeldes seculares a los que apoyar. Mientras tanto, algunos expertos atentos al conflicto en Siria argumentan que el debate en Estados Unidos es «ingenuo».
El tema «no se está discutiendo a un nivel realista», explica Aron Lund, editor de 'Siria en crisis', un informe publicado por el Carnegie Endowment for International Peace. «La mayoría de la insurgencia es u oportunista o islamista hasta cierto punto», dijo Lund a la AFP.
Estados Unidos probablemente deberá mostrar una aproximación pragmática al tema, como hizo en el pasado con Irak, y aceptar que deberá trabajar con rebeldes con una tendencia islamista, según Lund.
Si Washington logra armar una fuerza rebelde pequeña pero bien entrenada y esta es respaldada por ataques aéreos estadounidenses, podría tener un efecto significativo en Siria, especialmente a largo plazo.
Algunos funcionarios estadounidenses dicen que el primer desafío es investigar a los reclutas para asegurar que no se termina entregando armas a extremistas anti Occidente o incluso al EI.
Remontándose a Vietnam, los intentos de Estados Unidos por formar ejércitos locales profesionales a menudo fallaron, usualmente porque los líderes locales ven al ejército como un medio para mantenerse en el poder más que para defender el país, dicen los expertos.
El fracaso más reciente ocurrió hace pocos meses en Irak, cuando tras recibir entrenamientos masivos por parte de Estados Unidos, algunas divisiones del ejército iraquí arrojaron sus armas ante el avance de los yihadistas del EI.
La mayoría de los funcionarios de alta jerarquía culpa del fracaso al sectarismo del exprimer ministro Nuri Al Maliki. «La idea era crear un ejército que fuera reflejo de la sociedad iraquí y ese modelo se quebró cuando los iraquíes tomaron el control de sus propias fuerzas y las unidades comenzaron a estar alineadas de manera sectaria», dijo Paul Eaton, un general retirado que lideró entrenamientos en Irak hace 10 años.
Esperanzas en el nuevo gobierno
Ahora que Maliki ya no está en el poder, Washington espera que las nuevas autoridades en Bagdad apoyen un ejército que represente a toda la población del país, incluida la comunidad sunita, despreciada durante el gobierno liderado por los chiítas.
«La diferencia es que ahora tenemos un nuevo gobierno, gobierno que ha proclamado públicamente el deseo de ser mucho más inclusivo y responsable», dijo el portavoz del Pentágono, el contraalmirante John Kirby.
Sin embargo, hay frecuentes recordatorios de los desafíos que afronta el ejército iraquí.
Por ejemplo, los informes diarios de los ataques aéreos de Estados Unidos en Irak muestran cómo los aviones están atacando de manera regular a Humvees y a otros equipos de origen estadounidense capturados por los yihadistas tras la apresurada retirada de las tropas iraquíes.