Cocinar con los hijos

Una manera de encontrar más divertidas las tareas del hogar es compartiéndolas con los hijos, sobre todo la de la cocina. De esta forma vamos enseñándoles a comer bien y saludable, a servir la comida correctamente en la mesa, y a cuidar la limpieza y presentación de los alimentos. Enseñar a los niños a preparar sus propios alimentos (tomando en cuenta la edad ), les ayuda a no ser tan dependientes de los adultos y fortalecemos enormemente su autoestima.

NYDIA ARGÜELLO

 Experta Culinaria

Una manera de encontrar más divertidas las tareas del hogar es compartiéndolas con los hijos, sobre todo la de la cocina. De esta forma vamos enseñándoles a comer bien y saludable, a servir la comida correctamente en la mesa, y a cuidar la limpieza y presentación de los alimentos. Enseñar a los niños a preparar sus propios alimentos (tomando en cuenta la edad ), les ayuda a no ser tan dependientes de los adultos y fortalecemos enormemente su autoestima.

Si sus niños son mañosos para comer, métalos en la cocina con usted a preparar comidas, cortar frutas, verduras, batir, mezclar, etc. lo más probable es que en medio del trabajo se les antoje probar los alimentos, y así ir educándoles el paladar para que aprendan a comer de todo. En el transcurso de la cocinada sería más interesante para los muchachos el que ustedes les vayan explicando las diferentes vitaminas que contienen los alimentos y los beneficios que traen a nuestra salud. También se les puede ir transmitiendo la terminología de la cocina como lo que significa saltear, cocer, freír, caramelizar, etc.

Los niños hasta los 3 años pueden ayudar en tareas simples, tales como revolver los ingredientes en un tazón o cortar las lechugas y verduras ( por supuesto supervisados y usando cuchillos no muy filosos ) para las ensaladas. A medida que van creciendo podrán ir dándoles más responsabilidades. Ya de adolescentes se volverán más creativos y seguro que serán capaces de crear sus propias recetas.

El cocinar no es para un sexo determinado, todos, hombres y mujeres podemos disfrutar el preparar una buena comida. Está comprobado que el cocinar, siempre que no sea un trabajo exhausto, relaja y alivia tensiones. No cometamos el error de limitar a nuestros hijos por nuestros prejuicios.

El cocinar en familia favorece el diálogo entre padres e hijos y enseña a los hijos a valorar el trabajo del que cocina en su casa. También es una forma de transmitirles a las siguientes generaciones las tradiciones culinarias de cada familia.

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