Inflado de orgullo por su triunfo ante Adrien Broner, Marcos Maidana se había ganado el boleto a la ruleta de la fortuna monetaria para luego ser llevado a la horca ante Floyd Mayweather. Luchó para zafarse y murió sin piedad. Pero tres asaltos de explosividad sobre el ring bastaron para obligar una revancha con el boxeador invencible.
Maidana llega al MGM Grand no para vencer al chico Floyd, quien a su edad aún no madura, sino para brindar espectáculo, tirar golpes al vacío, aguantar mientras pueda y soltar la sangre como jugo de deleite para los aficionados.
El combate que se realizará en las 147 libras tiene en juego dos títulos, el welter y superwelter, en manos del peleador estadounidense Floyd Mayweather, quien además es el mejor libra por libra del mundo.
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Un boxeador como Mayweather no puede perder. Si fuera una guitarra, sonaría sin cuerdas o si fuera un coche, aún sin llantas sería el más rápido. Una gacela como él, dueño del ring desde que lo pisó por primera vez, camina con el derecho de tener todos los honores. A Mayweather le gusta pegar, pero odia que lo castiguen, su rostro se marchita y nace el odio, se activan los sentidos y su cerebro comienza a trabajar en pleno, mientras Maidana al modo antiquísimo, es rústico en ese sentido.
El muchacho guerrero de Santa Fe, Argentina, intentará cazar a un fantasma llamado Floyd (45-0), el hombre que en los últimos cinco años implantó sus códigos genéticos en las categorías welter y dividió el mundo del pugilismo profesional en él y los perdedores. Con 37 años, pero con movimientos flexibles se busca una debilidad en su boxeo, que defiende con dignidad.
“El Chino” (35-4) quiere convertirse en el cazarrecompensas de todos los boxeadores caídos y aunque confía en imaginarse que el desgaste producido por el final del ciclo Mayweather podría afectar el invicto en el cuadrilátero, el norteamericano muestra condiciones concretas sin raspaduras.
El 3 de mayo pasado en el primer enfrentamiento se vio al tigre con hambre, irrespetuoso con los puños, causando emoción en los espectadores: el resultado final fue el mismo que el de los 45 peleadores queriendo destronar al rey de la época. Ese día chusco, feo y absurdo para Marcos Maidana podría ser peor, cuando esta noche se enfrenten nuevamente en Las Vegas.
ÚNICA OPORTUNIDAD
Ante el probable boxeador más inteligente del mundo, lo visto en el primer combate, el deseo de no dejar dudas, decidir aceptar la pelea y con la experiencia de saber el tipo de estrategia que tiene el argentino, las esperanzas son remotas para Marcos y más cuando Mayweather tiene claro que quiere noquear.
El golpe de suerte es lo único que ronda el campamento de “El Chino”. El milagro era más probable en el primer combate porque lo imprevisto era menos imposible, mientras que en una segunda pelea Floyd sabrá maniobrar la fortaleza desordenada del rival.
En el boxeo los milagros ocurren esporádicamente, pero los santos no pueden sujetar a un fantasma.
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