Autoridades de Chile informaron ayer que las indagaciones sobre atentados terroristas indican que los responsables están entre grupos anarquistas no identificados que desde principios de 2014 han plantado artefactos en diferentes puntos de la capital.
Desde enero se han registrado 29 bombas. Algunas fueron desactivadas, pero el ataque del lunes rompió todos los moldes: fue puesta a plena luz del día, en un lugar lleno de público, a metros de una de las más grandes estaciones del tren subterráneo rodeada por una serie de galerías comerciales y dejó heridos.
“Estamos en la línea de que se trata de organizaciones anarquistas que no tienen una orgánica que permita un seguimiento que determine con mayor precisión y rapidez quiénes están detrás de estos atentados”, dijo el fiscal nacional subrogante Alberto Ayala.
El fiscal Christian Toledo, a cargo de la investigación, dijo ayer que las tres bombas más recientes (julio, agosto y la del lunes) tienen dos cosas en común: un extintor con pólvora y un reloj temporizador. Las pocas veces que han aparecido volantes en el lugar de los ataques, los firman presuntos grupos anarquistas.
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