Saúl Martínez
La demolición del antiguo hospital de Chinandega “despertó” a decenas de pobladores que estaban al acecho de material útil.
“Ahí hay cobre, hierro y mucha madera”, dijo Ramón Uriarte.
El trabajo comenzó en la esquina donde funcionó la morgue, los desechos se depositaban en la zona norte del cementerio municipal, para aplanar el camino sur a orillas del río Acome.
Jóvenes, mujeres y hombres corrían desesperados detrás de los camiones para obtener lo mejor del desperdicio.
El Mauricio Abdalah fue evacuado luego del terremoto del 10 de abril.
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