Segunda oportunidad (primera parte)

Dicen que “todo mundo merece una segunda oportunidad”. En el caso de las relaciones, hay un gran DEPENDE a esa regla. Algunos de los factores que tienen que ver con la otra persona a tomar en cuenta, antes de decidir intentarlo de nuevo.

ANA SALGAGO

Terapeuta sexual y de parejas

Dicen que “todo mundo merece una segunda oportunidad”. En el caso de las relaciones, hay un gran DEPENDE a esa regla. Algunos de los factores que tienen que ver con la otra persona a tomar en cuenta, antes de decidir intentarlo de nuevo, incluyen:

*El problema no tiene remedio: hay cosas que no tienen remedio, contrario a lo que nos pretenden vender. No tiene remedio todo lo que es una malformación física, mental o emocional que viene de raíz, en este sentido la famosa frase que dice que “árbol que nace torcido, nunca su tronco endereza” es correcta. Si es un infiel en cadena, un mentiroso compulsivo, un sociópata (sin valores ni límites cívicos y/o morales) y demás patologías personales, el querer dar una segunda oportunidad es una lucha sin sentido, perdida desde el inicio.

*Si es un adicto (y no busca ayuda): las adicciones generalmente no pueden combatirse solo. Nadie puede ayudar a un adicto si este no quiere cambiar. Aunque diga que quiere, si no hace algo diferente de manera sostenida para probarlo, no va a poder sostener el cambio. Eventualmente, más temprano que tarde, vuelve a caer en el ciclo de adicción (a veces solo cambian de adicción). En estos casos, también la pareja tiene que buscar ayuda, para poder lidiar mejor con la relación con el adicto. *

No se tiene el deseo y/o no se está dispuesto a hacer el esfuerzo: querer no siempre es poder. Lo que queremos siempre es más grande que lo que podemos. Si solo dice, pero no hace nada diferente de manera sostenida es porque realmente no le ve nada de malo al hecho o porque no tiene la fuerza interna para hacer otra cosa o porque no quiere dejar de hacer lo que le gusta. El resultado es el mismo.

Muchos prometen cambiar antes de haber siquiera iniciado el proceso. Tiene mucho sentido pedir alguna muestra significativa de cambio real y sostenido por un tiempo razonable antes de pensar en dar una segunda oportunidad basada solo en promesas vacías.

*La persona no quiere o no ha pedido la oportunidad: pareciera obvio, pero les aseguro que no lo es. Yo he tenido pacientes dispuestas a dar una segunda oportunidad a alguien que no está interesado o por lo menos no lo parece porque no la ha pedido.

Obviamente, también hay factores personales, pero de esos les hablaré en la siguiente edición.

Nosotras parejas relaciones archivo

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