Washington/ EFE
El presidente Barack Obama ultimaba ayer con sus asesores los detalles de la “ofensiva” multinacional contra la milicia yihadista del Estado Islámico (EI) con la intención de ponerlos en desbandada sin tener que desplegar tropas de combate en tierra.
Obama prometió el fin de semana que mañana presentará a los estadounidenses un plan detallado sobre cómo “degradar y destruir” a una milicia yihadista suní que se ha hecho con un amplio territorio en Siria y el norte de Irak. El portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, aseguró que tendrá las características de las misiones antiterroristas contra Al Qaeda y dijo que, además de acciones militares, se basará “en el poder diplomático”.
EE. UU. y otros aliados han golpeado al EI desde el aire para alejarlos de la presa de Mosul y, por primera vez el fin de semana, evitar que tomen la presa de Hadiza, la segunda más grande de Irak. El portavoz adjunto del Pentágono, el coronel Steve Warren, expresó que los más de 140 bombardeos, lanzados en su mayoría desde el portaaviones George W. Bush en el Golfo Pérsico, “han sido tremendamente efectivos”.
Estrategas del Pentágono creen que la batalla contra el EI puede durar años. En el Departamento de Defensa consideran que podría alargarse hasta tres años después de que termine el mandato de Obama en 2017.
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