El niño británico Ashya King, que padece un tumor cerebral y fue sacado sin autorización por sus padres de un hospital inglés, llegó este lunes a Praga para ser tratado, procedente de la ciudad española de Málaga, adonde había sido llevado.
"Puedo confirmar que Ashya King acaba de llegar a Praga", declaró a la AFP la portavoz del Proton Therapy Center (PTC), Jana Kulhankova.
Poco antes, los médicos checos habían expresado su temor de que los padres del niño de cinco años, que son testigos de Jehová, se opongan a una transfusión de sangre que pudiera resultar necesaria como parte del tratamiento.
Hacia las 8h15 (10h15 GMT), Ashya King abandonó en ambulancia el hospital de Málaga donde estaba ingresado y se dirigió al aeropuerto para viajar a la capital checa, constató un fotógrafo de la AFP.
La víspera, hubo una reunión entre el personal del centro médico, la familia y las autoridades andaluzas para hacer los trámites necesarios para el viaje.
Ashya King voló a Praga en un avión privado medicalizado fletado por la familia. El viaje fue posible gracias a la decisión de un tribunal de Londres, que autorizó el viernes el traslado del niño la República Checa. La semana anterior, el pequeño había sido puesto bajo tutela de la justicia británica.
Los padres, Brett y Neghemeh King, consideraban que el tratamiento previsto para el niño en un hospital de Southampton (sur de Inglaterra) era demasiado agresivo, por lo que se propusieron llevarlo a Praga para seguir una técnica de radioterapia llamada protonterapia. Para financiar el tratamiento, los padres decidieron vender una casa que poseían en España.
La protonterapia consiste en destruir las células cancerosas irradiándolas con partículas. Cuesta en República Checa 65.000 euros, menos que en EEUU (unos 108.000 euros), según el Proton Therapy Center.
Sin embargo, el jefe del departamento de pediatría de Southampton, Peter Wilson, emitió sus dudas sobre la eficacia de la radioterapia de protones en el caso concreto de Ashya, en un artículo publicado el sábado por el diario británico The Guardian.
"En el caso de este tumor particular, el haz de protones no se consideró útil porque se debe irradiar de todos modos una zona mayor del cerebro y de la columna vertebral", afirmó.