José Garth Medina
En Alal, una comunidad indígena mayangna, en Bonanza, hay un brote de Grisi siknis. Ahí, 53 pobladores están afectados y para atenderlos el Ministerio de Salud (Minsa) y la Uraccan enviarán a médicos interculturales, quienes son los únicos capacitados para atender esta enfermedad.
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Serafina Espinoza Blanco, directora del Instituto de Medicina Tradicional de la Uraccan, dijo que han mantenido estrecha coordinación con las autoridades del Minsa para atender los casos de Grisi siknis que se han presentado en la región.
Los médicos tradicionales usan plantas medicinales y otros procedimientos rituales para equilibrar el medioambiente y recuperar la normalidad en las comunidades, dijo la experta en medicina tradicional.
“El Minsa no es que está cerrado hacia esto pero necesita analizar otras perspectivas de intervención y allí es donde les cuesta un poco sentarse a conversar y entender el trabajo que hacen los médicos tradicionales. De manera profunda hay que entender, hay que reconocer”, dijo la funcionaria.
El médico convencional no puede resolver este tipo de problema, la medicina occidental no lo puede resolver, la única vía es con los médicos tradicionales y hay una comisión que está trabajando para el envío de tres médicos tradicionales de Waspam hacia Bonanza para atender el brote.
Los médicos tradicionales tienen sus propios procedimientos y mecanismos que utilizan para curar el Grisi siknis.
Para Avelino Cox Molina, historiador costeño, esta enfermedad es un problema universal que no solo afecta a indígenas miskitos y mayangnas, sino que ha habido experiencias en otros países como en Alemania, Italia, Taiwán y Filipinas, con otros nombres pero los síntomas son los mismos.
El historiador afirma que el Grisi siknis es un mal de posesión y que nuestro universo está poblado de espíritus que buscan dónde aterrizar por temporadas y que muchas personas inconscientemente abren su mente y esos espíritus se posesionan y se adueñan de la mente de la gente y del cuerpo.
El Grisi siknis, para el historiador Cox Molina, es una posesión de espíritus que se introduce por la mente y se apodera del cuerpo humano. Para curarlo se debe hacer un exorcismo.
Los médicos tradicionales, sin conocer la palabra exorcismo, han aplicado desde hace mucho tiempo este procedimiento a través de conjuros y plantas.
Para controlar el brote, según Serafina Espinoza, está en dependencia del tiempo en que la enfermedad ha estado en la comunidad y se tarda desde una semana hasta quince o veinte días.
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