Gerardo pudo hablar con el papa Francisco por minuto y medio gracias a sus buenas notas y a que es parte de un programa de la Fundación Futbol Forever, dirigida por el argentino Alejandro Guttman. LA PRENSA/AFP/MARVIN RECINOS

¡Cuidado con las maras!, dice el papa

“¡Cuidado con las maras!”, le advirtió el papa Francisco a Gerardo Ernesto Mancía, un estudiante de noveno año, quien lo escuchó ayer en una videoconferencia desde un barrio de Soyapango, en San Salvador, que controla una violenta pandilla.

El Salvador/AFP/ACAN-EFE

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El sacerdote español Antonio Rodríguez fue condenado ayer a dos años y medio por ayudar a pandilleros. Aunque, “como la condena es menor a tres años fue cambiada a medidas sustitutivas”, dijo un portavoz de los juzgados.

La sentencia por los delitos de introducción de objetos ilícitos a las cárceles y tráfico de influencia fue dictada por el juez Tomas López Salinas, del Juzgado Especializado de Instrucción de Santa Ana, en un juicio abreviado solicitado por la Fiscalía General de la República (FGR) luego de que Rodríguez aceptara “los delitos”.

Como parte de las medidas sustitutivas, Rodríguez “no puede visitar ningún centro penitenciario, ni tener ningún tipo de comunicación con pandilleros”, detalló la fuente de los juzgados. Sin embargo, tendrá libre movilidad ya que “no se le impusieron restricciones migratorias”, agregó.

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“Antes hacía cositas malas, me portaba mal, no le hacía caso a nadie, pero hoy veo mi vida con un mejor futuro. Hablar con el papa fue emocionante, me puse nervioso, pero lo que me dijo estuvo bien y le voy a hacer caso”, dijo Gerardo.

Cecilia de Nolasco, directora de la escuela de La Campanera, reconoce la superación académica de Gerardo quien es parte de la banda musical del centro.

La escuela atiende a trescientos niños y jóvenes, que reciben sus clases rodeados de casas de ladrillo en donde son notorios los grafitis en paredes de la pandilla Barrio 18 que domina en el lugar, considerado como peligroso por la policía. Pero sobre su presencia constante los jóvenes estudiantes guardan silencio.

Mientras Gerardo hablaba con el papa, en la única calle de acceso a esa colonia, varios pandilleros detenían los vehículos que ingresaban al lugar para exigirles el pago de una especie de peaje, mientras otros observaban los movimientos de las personas.

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“¡Cuidado con las maras!”, le advirtió el papa Francisco a Gerardo Ernesto Mancía, un estudiante de noveno año, quien lo escuchó ayer en una videoconferencia desde un barrio de Soyapango, en San Salvador, que controla una violenta pandilla.

“Quiero agradecerle desde El Salvador por estar aquí en la escuela de La Campanera y en toda Latinoamérica”, fueron las primeras palabras que le dijo a Francisco el joven de 15 años, a quien acompañaron una treintena de estudiantes que emocionados vieron y escucharon al papa en una computadora portátil. El papa animó a Gerardo a estudiar, hacer deporte y empaparse de cultura para abrirse espacio en la vida, pero luego le advirtió: “¡Cuidado con las maras!”

“Así como existen puentes que los unen a ustedes, también existen comunicaciones para destruirlos. Estén bien alertas cuando hay grupos que buscan la destrucción, que buscan la guerra, que no saben trabajar en equipo”, señaló el papa al adolescente, que muy atento asintió mientras apretaba un micrófono en la mano.

El papa lo animó a que, junto con sus compañeros de escuela y en su comunidad, trabaje en equipo para aprender. “Trabajen fuerte y sé que lo están haciendo bien y muy bien apoyados, el Ministerio de Educación sé que los apoya. Sigan adelante por este camino de trabajar en equipo y defenderse de aquellos que quieren atomizarlos y quitarles esa fuerza del grupo”.

Tras la conversación, Gerardo, muy emocionado nada más alcanzó a decirle “gracias” y sus compañeros aplaudieron. Conversar con el papa fue “algo extraordinario”, aseguró, al decir que está convencido de que “se pueden hacer cosas buenas en la vida” y que sueña con graduarse de la carrera de Hotelería en una universidad.

El Salvador vive una ola de violencia causada principalmente por las pandillas juveniles conocidas como maras. Del 1 de enero al 6 de julio de 2014 registró 1,910 homicidios, en su mayoría atribuidos a esas bandas, según fuentes oficiales.

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