Gloria Picón Duarte
Dayvin Palacios Arauz, tiene 21 años, vive a unos cinco kilómetros del casco urbano de Santa María de Pantasma, municipio de Jinotega, y solicitó su cédula de identidad en el 2010, pero fue hasta la semana pasada que logró tenerla en sus manos de la manera más insólita.
No fue el Consejo Supremo Electoral (CSE) el que le entregó su documento de identidad a Palacios como corresponde, sino que este fue encontrado junto a otros 26 en la letrina de un lugar que hasta diciembre funcionó como bar y ahora es una discoteca.
Palacios saca la cédula de su billetera sin asco alguno para mostrarla. Él se dedica a la agricultura y recuerda que durante el 2011 y 2012, visitó unas diez veces las oficinas del Consejo Electoral Municipal (CEM) e incluso fue al módulo (casa base del Frente Sandinista), pero no tuvo éxito en la búsqueda de su cédula y más bien perdió doscientas mazorcas de maíz, que un miembro de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) le pidió a cambio del documento.
“Como era cosecha de apante la mazorca es pequeña, entonces busqué las más hermosas, se las entregué y nunca me dio mi cédula”, recuerda Palacios, quien ahora sonríe por el engaño.
GASTOS Y DESGASTE
Los CEM solo funcionan durante tres meses en periodo electoral en cada municipio, después de ello los ciudadanos tienen que movilizarse hasta el Consejo Electoral Departamental (CED), lo cual para un habitante del municipio de Santa María de Pantasma, ubicado a 56 kilómetros de Jinotega, la cabecera departamental, implica un gasto de entre 200 y 500 córdobas solo en pasaje y el salario promedio de un campesino es de cien córdobas por día.
Merza Virlud Siles es de la comunidad de Cenizabu y no se explica como su cédula de identidad apareció en una letrina, pues asegura que no milita en ningún partido político. Dice que cuando el CEM estuvo funcionando fue unas cuatro veces a preguntar si estaba lista su cédula, pero solo decían que no había llegado. Ella trabaja en Jinotega, tiene un salario de 1,500 córdobas mensual y para ir de su comunidad a la cabecera municipal gasta veinte córdobas o dos horas caminando.
PLI AISLADO EN CEM DE SANTA MARÍA DE PANTASMA
En Santa María de Pantasma el presidente del CEM, Jorge Omar López Palacios, pertenece al Partido Liberal Independiente (PLI), pero asegura que nunca tuvo acceso a documentación sobre la cedulación, porque el primer miembro Félix Herrera, militante del Frente Sandinista, usurpó sus funciones y fue quien manejó a su antojo la oficina electoral.
“Siempre fuimos aislados de las actividades de cedulación, ellos tenían el control y eso hace que ahora tengamos una cantidad de ciudadanos que no tienen su cédula”, dice López.
Según López el municipio tiene una población votante de 21,000 personas y para las elecciones municipales del 2012, unas 1,200 personas que se identifican como demócratas no tenían su documento de identidad.
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Marvin Zamora, líder comunitario y facilitador judicial indica que la mayoría de los pobladores del municipio son familiares de personas que fueron miembros de la Resistencia Nicaragüense y recuerda que en los 80 un hombre llamado Carlos Barquero tenía “hueseras” en la comunidad conocida como Wale, lo cual dejó marcada a la población. “Aquí la gente no se vende como en otras partes ( ) nosotros no queremos nada con ellos (los sandinistas), el zorro pierde el pelo pero no las mañas, agarraban a los campesinos y los asesinaban, dicen que el hombre (Daniel Ortega) ahora es cristiano, ojalá se haya arrepentido, eso nos ha marcado, seguimos siendo municipio de derecha”, dice Zamora
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“MOCHILEROS” CASA POR CASA ENTREGARON CÉDULAS A SANDINISTAS
Asegura que en periodo de elecciones andaban mochileros entregando cédulas a miembros del Frente Sandinista casa a casa e incluso recuerda que un señor de la comunidad Los Limones tuvo que golpear a uno de esos “mochileros” para que le entregara la cédula de su hijo.
Sin embargo, Herrera, quien fue el primer miembro del CEM en el 2012, dice que no sabe nada de las cédulas aparecidas en la letrina y que no escucha noticias, no obstante, el lugar donde fueron encontrados los documentos, está a unas cuantas cuadras de la casa base del Frente Sandinista.
“Yo entregué después de las elecciones del 2012, no sé nada”, dice Herrera y asegura que las cédulas solo fueron entregadas en las oficinas del CEM, además niega la existencia de los “mochileros” y dice desconocer que se haya dado algún tipo de incidente.
“Solo el Consejo puede entregar cédulas”, dice Herrera y reitera que no le interesa saber por qué esas cédulas aparecieron en la letrina, pues él entregó el cargo, ya que el CEM se disuelve una vez que pasan las elecciones y las autoridades son juramentadas. Además dijo no saber cuántas personas fueron ceduladas en el municipio, ya que no tiene los documentos en mano.
EL DERECHO A UNA IDENTIDAD
López Palacios indicó que recuperar 27 documentos de identidad puede parecer poco, sin embargo, es algo “grande porque es la identidad de 27 personas que tienen derecho, por eso tiene un gran valor, la identidad de uno es muy valiosa, se está jugando con la dignidad de estos ciudadanos”.
En el artículo 3 de la Ley de Identidad Ciudadana se establece que “todos los nicaragüenses que hayan cumplido los dieciséis años de edad tienen el derecho y el deber de obtener su respectiva Cédula de Identidad y el Estado la obligación de otorgarlas”.
Para el periodo de elecciones municipales en el 2012, Roberto Rivas, presidente del CSE, dijo que el 96 por ciento de la población en edad de tener una cédula de identidad contaba con ella.
SU CÉDULA FUE ENCONTRADA EN LETRINA
Fátima Yojeida Centeno López, tiene 19 años, nunca aprendió a leer porque tiene problemas de aprendizaje, pero llegó hasta la radio acompañada de su tía Olga Lanzas, a retirar su documento de identidad y muy sonriente tomó su cédula y la guardó en su pequeño bolso, pues había caminado una hora aproximadamente para llegar a la radio; ella habita en la comunidad Cuatro Esquinas.
Lanzas comentó que durante el periodo electoral la mamá de Fátima llegó unas cuatro veces al CEM, pero siempre le dijeron que no había llegado la cédula.
Marvin Alejandro Zamora, líder comunitario y facilitador judicial, cuenta que tuvo que ir a Jinotega y con alguna astucia, lograr que le dieran los números de cédula de dos de sus hijos para poderlas comprar en 300 pesos, porque le habían dicho que estaban en el municipio, pero no se las entregaban. Agrega que un año después que compró las cédulas llegaron y se las entregaron. “Pareciera como que fuera abajo donde se extravían las cédulas”.
GRAVE ERROR DICE ALCALDE
Óscar Gadea, alcalde de Santa María de Pantasma, dijo que después del hallazgo en la letrina no saben ante quien recurrir.
“Se le está cercenando el derecho a la personas a tener un documento, que no es solo para votar, sino para hacer todos los trámites”, dijo y además cataloga el hecho como “un error grave, por eso se ven cosas, la gente se indigna con la violación de sus derechos”.
Para Gadea no es rara la reacción de Herrera, quien niega la cedulación partidarizada, pues él va a responder según los intereses del partido que representa. “Es como preguntarle a Roberto Rivas (presidente del CSE), son cosas que no deben darse donde supuestamente existe Estado de Derecho, porque no abona nada a la paz, la tranquilidad, la democracia”.
FSLN CEDULA A SU GENTE
Gadea dijo que para la población de Santa María de Pantasma ir hasta Jinotega que está a 56 kilómetros a buscar una cédula es muy difícil, pero asegura que el Frente Sandinista anda cedulando a su gente; “es público, pero los de tendencia democrática no pueden tener ese privilegio”, agregó.
Por su parte, López Palacios, quien fue presidente del CEM en Pantasma, asegura que en el municipio la población de las comunidades en su mayoría son de oposición y el Frente Sandinista solo tiene presencia en la zona urbana, la cual representa el 16 por ciento de la población.
Luz Marina Picado Chavarría, es concejal en la Alcaldía de Santa María de Pantasma, y pese a que ha ido a Jinotega a acompañar a su hija Eveling Aracelly García Picado, para que obtenga su cédula, ha sido misión imposible y hasta ahora no ha podido inscribir en el Registro Civil de las Personas a su pequeña hija de cuatro meses, tampoco puede retirar personalmente la remesa que su marido le envía.
Para Picado, según su experiencia, pareciera que tener un documento de identidad es un privilegio, ya que ha visto cómo la mayoría de los hijos de sandinistas tienen su cédula de identidad; “muchos hasta ahora están celebrando los 15 años y votaron en las elecciones pasadas”, asegura la mujer.
Picado afirma que en el CED de Jinotega ya ni la dejan pasar y le dicen que ahí no la tiene que buscar. Añade que tenía la esperanza de que la cédula de su hija estuviera entre las encontradas en la letrina y fue a hasta la radio que ha estado llamando a los dueños de los documentos como parte del servicio social a la población, pero no la encontró, mientras tanto la pequeña hija de Aracelly continuará sin estar en los registros del país.

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