La tragedia en El Comal

La muerte de los siete mineros artesanales, de los 27 que el jueves 28 de agosto quedaron atrapados en las profundidades de la mina El Comal, en el municipio de Bonanza, Región Autónoma del Atlántico Norte, todavía no se ha reconocido de manera oficial. Sin embargo, pasados siete días desde que ocurrió el deslave en la antigua mina y después que las actividades de rescate fueron suspendidas el lunes pasado, prácticamente no queda ninguna posibilidad de que los siete mineros pudieran estar con vida.

Junto con la expresión del sentimiento luctuoso por la trágica muerte de los siete mineros, hay que reconocer los ingentes esfuerzos de los rescatistas por salvarlos igual que a los otros 20, a los que rescataron ilesos. Aunque ese gran logro no alivie el sentimiento público de pesar por la muerte de los siete mineros, mucho menos el dolor de sus familiares, ha sido una acción acreedora al reconocimiento agradecido de toda la nación.

Como ocurre siempre en casos como este, después de la tragedia se habla en los medios gubernamentales de que es necesario regular legalmente la minería artesanal, de manera más rigurosa y aplicar medidas eficaces para impedir que vuelvan a ocurrir accidentes funestos como el de la mina El Comal. Una mina que, según informó una cadena internacional de la televisión alemana, fue abandonada por la minería industrial desde hace más de cuarenta años, lo cual indica que no había allí ninguna seguridad para el trabajo de los mineros artesanales y   que por eso mismo desde hace mucho tiempo debió ser clausurada por las autoridades. O al menos se debió impedir que los mineros artesanales trabajaran en condiciones tan precarias para procurarse exiguas cantidades de oro básico.

Pero no solo mejores regulaciones legales y medidas administrativas son necesarias para evitar accidentes laborales graves y tragedias como la de la mina El Comal. También hay que educar a los trabajadores para que cambien sus patrones culturales, y que, por el resguardo de sus propias vidas y consideración a sus familias, practiquen las medidas indispensables de seguridad laboral que en el ramo de la minería y particularmente la artesanal que opera en el subsuelo, son de importancia vital. Como se dice y se insiste en la literatura sobre minería, para evitar la ocurrencia de accidentes fatales o al menos reducir la posibilidad de que ocurran, es mucho mejor cumplir lo que se ha planificado en materia de seguridad operativa, que tener capacidad —o creer que se tiene— para hacer frente a lo imprevisto.

Hemco, empresa minera industrial que opera en la zona de Bonanza, informó a raíz de lo ocurrido en El Comal que sus programas de prevención de accidentes no los imparte solo a sus propios mineros, sino también a los artesanales. Pero, lamentablemente estos han sido reacios a atender las recomendaciones e incluso desestimaron la advertencia del grave peligro de seguir trabajando en la mina siniestrada.

Esta es una mentalidad laboral atrasada que debe ser cambiada. Todas las personas y en particular aquellas que trabajan en oficios y zonas de mayor riesgo, tienen la obligación de velar por su propia protección y atender las recomendaciones de seguridad correspondientes. De esa manera no ocurrirían tragedias mortales como la de la mina El Comal, de Bonanza, o se reduciría al mínimo la posibilidad de que ocurran.

COMENTARIOS

  1. otro lector
    Hace 12 años

    solo una comentario al articulo.. lo que allí paso no fue un deslave… fue un derrumbe o colapso de un túnel en la mina, que no soporto el peso..

  2. Sueños de opio..!!
    Hace 12 años

    Señor lector, para eso requeriría el campesino, de la maquinaria y del equipo pertinente o al menos un financiamiento y entonces..

    JAJAJA GRAN CIRCULO VICIOSO!! EN BONANZA LA ALCALDIA NI SIQUIERA GARANTIZA EL AGUA POTABLE PARA LA POBLACION AHORA..IMAGINATE EQUIPOS Y MAQUINARIA…BONITO SUEÑO!!

    Eso ha sido así y así seguirá hasta los confines, la MONSTRUOSA EMPRESA, llevándose los gruesos y el pueblo…PERECIENDO.

  3. Carlos
    Hace 12 años

    Excelente articulo editorial, se presentó el tema en todas sus aristas de forma objetiva, involucrando en justa dimensión a todos, hasta los trabajadores, que deben respetar normas y recomendaciones. Artículo similar hace falta sobre motorizados, que hacen doble y triple carril, adelantan a todos por la derecha hasta ocupar el primer lugar en la fila de semáforos y luego cuando los golpean culpan al conductor de vehículo. No solo la policía es reponsable de controlarlos, sino sobre todo el

  4. Un lector
    Hace 12 años

    Estoy de acuerdo con este articulo. La mineria de fincas debe de ser detenida. Ningun individuo debe ser permitido en minas sin las minimas medidas de seguridad y protecccion. Incluyendo unfirformes y medios de salvamento. Esto es horrible y no debe sucedes mas en Nicaragua. Hay que regular la industria y establecer niveles estandares de mineria.

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