Actualmente Nicaragua se vende como destino turístico, y como el país “más seguro de Centroamérica” (12 homicidios por cada cien mil habitantes). Lamentablemente noticias publicadas en LA PRENSA, muestran otra realidad sobre todo en las populares playas de San Juan del Sur, donde últimamente han acontecido una serie de delitos (sobre todo el robo con violencia) contra turistas extranjeros primordialmente, a lo cual debe procurársele el debido seguimiento por parte de las autoridades porque esto podría expandirse a otras zonas turísticas del país y afectar duramente al sector.
Tales delitos son cometidos, según la misma fuente, por adolescentes y adultos y están ocasionando un temor colectivo en dueños de negocios, turistas nacionales y extranjeros (el más confiado), porque sencillamente la Policía no brinda la seguridad requerida.
Ante este problema delictivo se pueden hacer las siguientes acciones: 1. Aumento de policías turísticos en dichos balnearios y/o zonas aledañas. 2. Crear una línea telefónica y gratuita de la Policía para reportes o denuncias sobre delitos cometidos contra turistas. 3. Capacitar a los turistas desde la entrada al país (con volantes o folletos), que a pesar de la reputación de Nicaragua como país seguro, deben estar atentos y no ser tan confiados. 4. Capacitar a dueños de negocios turísticos para que orienten a turistas y sus empleados en temas de seguridad, entre otros.
También hay delitos que son cometidos por los mismos turistas que nos visitan en connivencia con algunos paisanos que encuentran una manera fácil de hacer dinero sobre todo en ciudades fronterizas y turísticas. Ejemplo: explotación sexual infantil, proxenetismo, trata de personas, violaciones, etcétera.
El desarrollo turístico es un arma de doble filo porque Nicaragua, al convertirse en un destino turístico de índole internacional, se arriesga a obtener la mala reputación de ser un país idóneo para cometer los delitos antes mencionados por la inercia, displicencia y/o confabulación de las autoridades.
El Gobierno de Nicaragua tiene que crear una política integral de seguridad, protección y conservación del turismo tanto nacional como extranjero. Dicha política debe contener un espacio para combatir la trata de personas, proxenetismo y la explotación sexual en contra de niños, niñas y adolescentes que son el sector más vulnerable ante este tipo de delitos.
Según datos publicados por el INTUR, en Semana Santa del año 2012, ingresaron al país 46,887 visitantes extranjeros, y en el año 2013, ingresaron 51,271 en el mismo período vacacional. Irónicamente, a pesar de la alerta sísmica generada en época de Semana Santa del año 2014, al país ingresaron aproximadamente 47,000 visitantes extranjeros, lo que demuestra que Nicaragua se cotiza como destino turístico al cual los extranjeros eligen siempre visitar sobre todo por sus playas y su cultura.
Las playas de San Juan del Sur y aledañas son las que más afluencia de turistas tienen. El ciento por ciento de los hoteles son ocupados desde casi un mes antes de la semana mayor. Granada obtiene un ochenta por ciento de ocupación hotelera y León un 75 por ciento. El promedio de estadía de un turista en Nicaragua es de entre siete y ocho días.
Todo es relativo, pero eso no debe de ser una excusa para no actuar en contra de la delincuencia turística. El turismo es uno de los rubros a los que Nicaragua apuesta para lograr un desarrollo socio-económico integral. El autor es abogado y docente.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A