Génesis Hernández Núñez
El segundo “ajuste de plazo” mencionado en la iniciativa de reforma a la Ley Especial para el Desarrollo del Proyecto Hidroeléctrico Tumarín, enviada por el ejecutivo a la Asamblea Nacional, indica que el plazo de la licencia de generación de energía entregada a Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN) pasará de 30 a 39 años, incluyendo el período de construcción, estimado en cuatro años.
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Según Mario Arana, expresidente del Banco Central, esta es “una manera que está encontrando el Gobierno de dar incentivos adicionales a los inversionistas porque lo que estás haciendo es extendiendo el período de la construcción, es decir, tu flujo se amplía y el valor de tu proyecto es mayor y eso también ayuda para el levantamiento del financiamiento”.
Arana agregó que “esta es una decisión financiera que desde mi punto de vista es válida y correcta y en el área de geotermia piensan hacer algo similar, van a hacer mayores los períodos y eso hay que compararlo pues lo cierto es que en otros lados las concesiones, por ejemplo de geotermia, son cincuenta años o son indefinidas y aquí nosotros teníamos de 25 años, prorrogable diez años”.
ONCE MESES MENOS DE CONSTRUCCIÓN
Por otra parte, dentro de los “ajustes de plazo” también se señala que, de ser aprobada la reforma, el plazo de ejecución de la obra pasará a ser de 48 meses (inicialmente era de 59 meses).
Respecto a esto, Arana dijo que “es posible, (construir en menos tiempo), ahora tienen dos proyectos (a Tumarín se agregó la hidroeléctrica Boboke) lo que les permitirá negociar mejores contratos, creo que es factible por las escalas que ha adquirido el proyecto, o sea vale la pena tratar hacer el esfuerzo y salir de esto temprano”.
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