Gloria Picón Duarte
Para el politólogo e investigador José Antonio Peraza, hasta ahora lo que se ha visto en la política criolla son proyectos de poder y no de nación, por lo cual la principal tarea que tiene la oposición en Nicaragua de aquí al 2016 es construir una alternativa política, ni siquiera para derrotar al Frente Sandinista, sino una alternativa que plantee un desafío y cuestione al poder.
“Los dirigentes actuales no cuestionan al régimen, eso es casi para toda la dirigencia. El Partido Liberal Constitucionalista (PLC) no cuestiona y el Partido Liberal Independiente (PLI) más o menos”, dijo Peraza en entrevista con LA PRENSA.
Nicaragua ha tenido un comportamiento electoral uniforme, pero a partir del 2008 hubo un cambio. ¿Hubo un cambio realmente en los ciudadanos o se puede atribuir totalmente a los fraudes electorales?
Se viene dando un cambio desde el año 2000, cuando se da el cambio de la Ley Electoral. Hay cuatro elementos fundamentales que permiten ese cambio. El primero es el financiamiento, en la Ley Electoral de 1996 se les daba el dinero a los partidos políticos antes de las elecciones, participaban y si no sacaban diputados regresaban el dinero, pero en el 2000 las cosas se invirtieron, se les da el dinero dependiendo de cuántos diputados sacaban, eso hace que solo los que tienen capacidad económica participen. El segundo cambio es el de la fórmula electoral para asignar los escaños, en el 96 se usó la fórmula de la media aritmética, es decir, se guardaban los residuos y se iban asignando a partidos pequeños, pero en el 2000 pasa a la media mayor, que básicamente hace que el primer partido político y el segundo lugar se vayan asignando los escaños. El tercer factor es la partidarización en los órganos electorales (Juntas Receptoras de Votos, Consejos Electorales y la misma estructura del Consejo Supremo Electoral), se reparten las estructuras dos fuerzas políticas. El último factor es que hay cambio en las posibilidades de presentar candidatos. En las elecciones de 1996 el partido podía participar en una elección, por ejemplo, solo en la de presidente, solo para diputados nacionales, etcétera, pero en el 2000 la ley es categórica y dice que o participan en todo o pierde personalidad jurídica. Eso demanda en los partidos pequeños un esfuerzo tan grande que lo único que hacen es sumarse a otro partido. La finalidad de todo esto era crear un bipartidismo, pero ahora no hay bipartidismo, hay uno solo. En el 2006 las fuerzas liberales se dividen, sacan prácticamente 1,400,000 votos, la mayor votación en la historia del liberalismo y la menor del Frente Sandinista, pero aún así gana por la división. En el 2008 lo liberales, en un intento por recuperar el poder, se vuelven a juntar, pero con el fraude se da el colapso del sistema electoral.
¿Esto no quiere decir entonces que hubo cambio de ideología o pensamiento político en los nicaragüenses?
Hasta el 2008 no existe. En el 2011, ya no se puede saber por el fraude, hizo falta saber los resultados de cuatro mil Juntas Receptoras de Votos, el Consejo Supremo Electoral (CSE) da datos, pero en porcentajes ( ).
Peraza agrega que hay jóvenes integrándose a diversos movimientos, pero estos no han sido canalizados políticamente.
Actualmente hay diversos grupos que dicen estar trabajando en un proyecto de nación; no obstante Peraza manifiesta que proyectos de nación hay montones, pero el problema es cómo darle viabilidad política, porque los que están gobernando tienen un proyecto de poder. “Primero llego al poder, luego me enriquezco, beneficio a mis allegados y reparto migajas entres los miserables para que voten por mí, ese es el proyecto de Nicaragua”, expresó.
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¿Como valoraría el desempeño de la oposición en estos últimos años?
La oposición tiene un montón de problemas. Un gran error fue no haber reclamado en las elecciones del 2008. He hecho tres grupos focales en Managua y el liderazgo caudillezco y falto de democracia tiene harta a la gente, aunque los liberales tienen interiorizado que necesitan un santo, que necesitan un caudillo que les baje orientaciones para poder moverse, pero hay un sector que está cansado de eso. El otro problema es que el mismo estilo de liderazgo afecta a la gente, no motiva, hay diferencia enorme entre su dirigencia y la gente de base, están hablando lenguajes diferentes. Por ejemplo, la gente habla de unidad, pero la dirigencia no lo está haciendo, sí lo dicen, pero no la quieren, porque en el tema de las casillas, los egos impiden la unidad.
¿Cree que puede haber un cambio para el 2016?
No, porque hay una división tremenda en la oposición y cualquier alternativa, cualquier propuesta, tiene que ser una propuesta de ruptura con lo que se está viendo y ninguno de los actuales partidos políticos tienen una propuesta de ruptura.
¿A qué se refiere con propuesta de ruptura?
Cuando hablo de ruptura, no hablo de violencia, sino de cuestionar al régimen y al sistema. Por ejemplo, la gran discusión es que si no hay cambios en el sistema electoral, ¿hay que ir a elección o no? La mayoría de los liberales dice que no hay que ir si no hay condiciones. Yo creo que no es así, porque el que tiene el poder y todas las ventajas nunca va a entregar el poder, lo que deben preparar los liberales, y que no prepararon antes, es una estructura para la defensa del voto y esa estructura tiene que estar lista para luchar en las calles y es lo que la dirigencia (opositora) no quiere hacer. No quiere luchar en las calles. La propuesta de los liberales es la gradualidad, como el Frente Sandinista que fue ganando espacios hasta que desplazó a los liberales, la propuesta es la institucionalidad para ir ganando espacios. Eso, en este régimen para mí, no existe.
¿Cómo ganar espacios si el Frente Sandinista tiene el control total?
Tienen el control total y tenés una dirigencia (opositora) que no quiere arriesgarse a nada, entonces, ¿cuál es la gradualidad (que buscan), dos (magistrados) en el Consejo Supremo Electoral (CSE) que no van a ganar nada? ¿Dos (magistrados) en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que no van a ganar nada? Eso es lo que tiene apartada a la dirigencia (opositora) de las bases, no existe una coherencia. Principalmente en el PLC, que lo que está viendo es cómo negocia cuotas, porque no tienen una visión de querer ganar una elección, no están planteando un desafío al Frente Sandinista, sino que quieren irlo desplazando gradualmente. Eso se podía hacer con Arnoldo Alemán, con Enrique Bolaños, pero no con el Frente Sandinista, que tiene un proyecto dictatorial.
¿Cuál debería ser la estrategia frente a un régimen con el control total?
Es cuestionarlo y cuestionarlo en la calle, porque de manera institucional y gradual el Frente Sandinista no va a abrir espacios. La cosa es decir: “Si vos no hacés cambios, te pongo a cien mil personas en las calles y tenés que hacer cambios”.
¿Pero el Frente Sandinista tiene el control de las calles?
Ese es el problema, una cosa es cuando los liberales en el poder tenían a la Policía y el Ejército, los podés controlar, pero como ahora no los tenés y además están partidarizados, ahora ellos quieren institucionalidad gradual hasta desplazar a Daniel Ortega, pero no sirve esa gradualidad, es mentira, le servía a Daniel Ortega, porque el marco institucional tenía más respeto.
¿Cómo definiría usted a este régimen?
Este es un régimen autoritario que no tiene la misma dimensión de los ochenta, pero tiene la misma vocación, es un régimen que quiere copar todos los espacios de la sociedad para permanecer en el poder lo más que pueda y para eso han debilitado a la oposición, van controlando todos los espacios de libertad que hay en el país, incluso dentro de la familia quieren despolitizar a todo aquel que este en contra, porque quieren movilización, pero siempre que esta sea a su favor.
Se habla de que dentro de las estructuras del Frente Sandinista hay cierta división. ¿Esto puede provocar cambios a futuro?
Se habla de lucha entre el Frente Sandinista histórico, que son los que vivieron la revolución, dieron su cuota importante a la lucha, es evidente que hay una división con los nuevos integrantes que los han convertido, no en un partido de cuadros, sino de masas, donde la ideología y la historia no importan, lo que importa es la adhesión al proyecto actual y la adhesión a dos personas (Rosario y Daniel), todo restringido a esas dos personas, un proyecto personal, eso marca una diferencia, es un proyecto de poder, no de nación. Por otra parte, el gran problema de los liberales es que nacieron siendo un proyecto de poder y un proyecto personal, no de nación. No tienen identidad, no hay propuestas, el gran tema de discusión es el poder y es cierto que la política es discusión de poder, pero no únicamente eso, no están produciendo un pensamiento político que oriente a Nicaragua. El único proyecto político de los liberales es volver al poder y ¿cómo van a volver? Uniéndose y volviendo a las condiciones del 2006.
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