Luis Eduardo Martínez M.
Más de dos meses anduvo huyendo Diógenes García Centeno, a quien las autoridades policiales buscaban por el asesinato de un joven labriego en el municipio de Waslala, Región Autónoma del Atlántico Norte. Sin embargo, para “deshacer un conjuro” profanó la tumba de su víctima y terminó arrestado este fin de semana.
“La niña (de 4 años) miró todo lo que él (García) hizo cuando la Policía llegó la niña estaba privadita en la hamaca, pura sangre en las manitos y los piecitos”, dice Valle Leiva.
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El comisionado Eddy Peralta, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial en Matagalpa, señala que García usó un rifle calibre 22 para matar a José Nahúm Chavarría Valle, de 33 años, el 9 de junio en Waslala.
El cuerpo de Chavarría fue sepultado en la comunidad El Caracol, cerca de El Jobo, en el municipio de Matiguás, Matagalpa. Juan Francisco Duarte Ríos, cuñado de Chavarría, recuerda que “lo velamos en mi casa y le hicieron ‘un secreto’ para que él (García) no pudiera huir y quedara anclado en el lugar”.
García dice: “No sé qué secreto será, pero yo no podía andar mucho caminaba un pedacito y me sentía como topado”, justificando de esa manera la decisión de ir a El Caracol para desenterrarlo y “deshacer el secreto, el conjuro”.
…“tenía maneadas las manos (y pies) con una cabuya amarilla me sentí libre cuando lo solté”, relató García al ser detenido por la Policía, indicando que “no huía de la justicia sino de los familiares de él”.
Aunque supuestamente logró deshacer “el secreto”, García dice que decidió entregarse a la Policía porque fue herido de bala en un supuesto intercambio de armas con dos hombres en Yaoska, entre Waslala y Rancho Grande.
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