“La Picachu” tiene 16 años y trabaja como asesina a sueldo para una de las principales pandillas que operan en Guatemala. Su caso es cada vez menos extraño en ese país, que registra en 2014 un aumento, este año la cifra es de 620 la detención de menores involucrados en homicidios.
Las detenciones de menores por homicidio crecieron un 620 por ciento en los primeros tres meses de 2014 con la captura de 36 jóvenes que no han cumplido los 18 años. Un año antes, en el mismo periodo, fueron cinco los menores detenidos, según el Organismo Judicial guatemalteco.
Los cuatro centros correccionales juveniles (tres para hombres y otro para mujeres) recluyen actualmente a alrededor de mil menores.
La mayoría de los menores están detenidos por el delito de extorsión (18.3 por ciento), seguidos por asesinato (15 por ciento), violación (14 por ciento) y robo (13.2 por ciento).
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La ley guatemalteca, siguiendo los convenios internacionales, impone un máximo de seis años de privación de libertad por homicidio para los menores de 18 años. En cuanto a los adultos, la pena llega actualmente a los 25 años.
A mediados de julio se presentó en el Parlamento guatemalteco una iniciativa de ley que permitía aumentar las sanciones para los menores de edad de hasta 15 años.
“El gasto público destinado a la niñez y adolescencia en Guatemala es de setenta centavos de dólar diario por cada menor”, explica Alejandra Contreras, investigadora del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi).
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