El veredicto fue: suicidio. El castigo silencioso estalló a los 11 segundos del final. Los Tigres estaban en la tumba, con el sarcófago a punto de sellarse cuando el norteamericano Kion Arkwrithion enterró las ilusiones de los Leones, al precipitarse y disparar sin sentido alguno. Lo malo no es solo haber fallado el tiro, sino que los recuerdos no se apagarán con facilidad.
Kion, con todo el tiempo disponible para aguantar el balón, soltó el balón con menos de nueve segundos, para que dos puntos mortales de Ruddy Taylor giraran la fortuna de los Tigres de la UdeM, al vencer 62-61 a los Leones en el primer partido de las semifinales de la ACB.
En el juego todo fue para los Leones, menos el resultado final. Las jugadas comandadas por Noel McKenzie y ejecutadas por Carlos González y Gray Leventrice parecían ser suficientes para romper a los Tigres, caídos en los dos primeros cuartos, pero se dieron incidentes a paso lento con Antowine Lamb (16) y Ruddy Taylor (14).
En el primer cuarto la agresividad de McKenzie con el aro y la contundencia de Lamb se convirtieron en el duelo mismo, que terminó 16-15 a favor de los Leones.
En el segundo período los Leones fallaron tratando de encestar tiros de larga distancia en ocasiones consecutivas. Hasta ese momento todavía la experiencia mandaba: los dos jugadores más importantes eran Noel (11) y Carlos (8) por la Alcaldía, mientras que en la escuadra de los Tigres J.C. Clack y la marca de Jason Walters empujó el acercamiento 32-29 de los Tigres.
En el tercer período los Tigres pisaban fuerte, aprovechando las faltas continuas del rival para imponerse 47-45.
Al final un toque de suerte empujó a los Tigres a la victoria en el primer juego de siete.
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