TEGUCIGALPA/AFP
La madrugada de este martes, diez encapuchados bajaron de dos vehículos y atacaron con fusiles automáticos a 12 personas que esperaban frente a la morgue en San Pedro Sula a que les entregaran los restos de un pariente y amigo: José Luis Terrero, quien falleció el lunes en la noche víctima de otra acción al estilo del crimen organizado.
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“Lo peor que puede pasar y es lo que está pasando, es que el pueblo está entrando a la resignación, que no se puede hacer nada frente a la violencia”, expresó la coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), Bertha Oliva.
Lamentó que las autoridades no son eficientes en investigar los crímenes y quienes “deberían actuar como testigos protegidos” en juicios “no testifican por temor” a ser asesinados.
Amplias zonas urbanas y rurales son controladas por narcotraficantes y pandilleros, pero los vecinos no denuncian porque “viven aterrorizados”, señaló Oliva.
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En el sitio fallecieron siete personas, dos murieron más tarde en el hospital y tres resultaron heridas, según informes policiales. Esta es la más reciente de 64 masacres perpetradas por el crimen organizado.
“Habían pasado dos eventos (de homicidios) en la misma familia, pero como no se dio respuesta por parte de las autoridades, hubo este otro caso”, deploró la directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional, Migdonia Ayestas. El 24 de octubre del 2013 fueron acribillados cuatro miembros de la familia de Terrero y tres el 22 de enero.
MASACRES EN ASCENSO
Escenas de encapuchados que bajan de vehículos con armas en mano, acribillando a mansalva, se han hecho cotidianas en Honduras, el país con la mayor tasa de homicidios del mundo, según la ONU. “Se está viendo que el crimen organizado puede hacer lo que quiera en Honduras por falta de efectividad de los agentes de investigación”, afirmó Ayestas.
Aseguró que “no hay una verdadera acción (de las autoridades) para detener el lavado de activos, el narcotráfico, la trata de personas, los secuestros, las extorsiones y los robos de vehículos”.
Con 6,757 muertes violentas, la tasa de homicidios fue de 79 por cada 100,000 habitantes en 2013, la más alta del mundo, según el Observatorio de la Universidad Nacional.
VENGANZA ENTRE PANDILLAS
Las autoridades de Honduras atribuyeron a una venganza entre bandas criminales la matanza de las nueve personas perpetrada en la norteña ciudad de San Pedro Sula.
El el director de la Policía hondureña, Ramón Sabillón, afirmó que la principal hipótesis es que la masacre fue producto de “una venganza” entre bandas criminales.
“La apología de este crimen es una venganza” entre grupos criminales que “se disputan” el territorio en San Pedro Sula, indicó el jefe policial.
Agregó que las fuerzas de seguridad trabajan para dar con el paradero de los autores de la matanza, que dejó otras dos personas heridas que fueron trasladadas al Hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula.
CINCO MURIERON EN EL LUGAR DEL CRIMEN
El director de Medicina Forense de San Pedro Sula, Héctor Hernández, dijo a periodistas que siete de las nuevas víctimas fallecieron en el lugar del crimen y que eran familiares de un hombre que fue asesinado en Puerto Cortés (Caribe) y que habían ido a reclamar el cadáver a esa institución.
El conductor de un vehículo de una funeraria, al intentar huir del tiroteo, fue alcanzado por las balas, mientras que otras personas se salvaron de morir porque lograron ingresar al edificio de Medicina Forense, según el informe policial.
Otras dos personas, no identificadas, murieron mientras recibían asistencia médica en el Hospital Mario Catarino Rivas.
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