Pensar más allá de las fronteras

Cada día es más común ver fenómenos meteorológicos extremos como la sequía a nivel regional, los que no se detienen con las fronteras. Nuestro pensamiento tampoco debería solo limitarse a la situación particular del país en el que vivimos. Es preciso entender que estos eventos se producen en todos los países de la región de la misma manera, por lo cual hay que buscar soluciones comunes.

Matthias Dietrich

Cada día es más común ver fenómenos meteorológicos extremos como la sequía a nivel regional, los que no se detienen con las fronteras. Nuestro pensamiento tampoco debería solo limitarse a la situación particular del país en el que vivimos. Es preciso entender que estos eventos se producen en todos los países de la región de la misma manera, por lo cual hay que buscar soluciones comunes.

Mientras la sequía permanece estacionada en la región, es evidente la falta de capacidad y de voluntad para buscar soluciones comunes, y poder encontrar una salida eficiente a nivel regional. Si los problemas son regionales, las soluciones tienen que ser también regionales e integrales. En muchas ocasiones nos quejamos que la integración regional no marcha con la necesaria rapidez y eficiencia, y lamentablemente es así. En esta ocasión se abre una oportunidad única: todos podemos ver la gravedad del problema, ya que a todos los países nos ha tocado vivir por igual esta situación, lo logico sería enfrentar esta crisis con una acción regional común.

América Central tiene —en comparación con otras regiones del continente— los mecanismos y estructuras para poder buscar soluciones

comunes e integrales. El Sica tiene diversas Secretarías que cuentan con los conocimientos y experiencias para construir un portón regional, entre ellos podemos destacar: la Sieca, la Secretaria Ejecutiva de Medio Ambiente, el Consejo Agropecuario Centroamericano Incap y la Secretaría de Integración Social, ellos pueden ser la plataforma de acción para poder concretar un nuevo modelo regional para la resiliencia climática, el cual ayude a reducir los estragos generados por la variabilidad del clima año con año, pero también que certifiquen la superación de la pobreza extrema, la promoción del desarrollo sostenible y la Seguridad Alimentaria Nutricional, y ante todo que permita avanzar con paso firme en este tema y buscar medidas de emergencia que aporten a una respuesta conjunta, coordinada e inmediata. En esta misma dirección, la Unión Europea también podría ser un fuerte aliado, que puede apoyar con esta agenda de trabajo, y el marco de asociación regional nos abre posibilidades en este sentido.

Ahora concluyendo que la situación es grave, tenemos las estructuras necesarias y aliados que podrían apoyar en este fin —¿qué hace falta para ir buscando una solución regional para una crisis regional?— Hasta la fecha solo son visibles dos explicaciones: la falta de voluntad política y la práctica ambigua de pensar en soluciones individuales. Ambas cosas se pueden superar, buscando cómo desarrollar e implementar un Plan Regional de Medidas de Adaptación al Cambio Climático, que no solo responda a la emergencia actual sino que persiga la resiliencia de forma permanente.

Es de esperarse que el sector agrícola y ganadero sea el más interesado en participar de este proceso y jugar un rol como catalizador del mismo, puesto que para el sector empresarial la regionalización es un tema cotidiano y permanente. Aquí se abre una excelente oportunidad de buscar soluciones comunes para una alianza regional pública-privada compartida, responsable y sostenible.

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