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El 1% de la población mundial es rico literalmente más allá de toda medida, privando a los países de miles de millones de dólares de ingresos tributarios y ocultando los cambios en la desigualdad mundial.
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En contraposición a las cifras no ajustadas que muestran una caída de la disparidad, el coeficiente Gini del Banco Mundial, que mide el grado de desigualdad, apenas se movió durante esas décadas, según los ajustes preliminares de los economistas Christoph Lakner y Branko Milanovic. “Con un ajuste más pronunciado en la punta de la pirámide, la reducción de la desigualdad —presente cuando usamos todos los demás ajustes— casi desaparece por completo”, escribieron en un trabajo de diciembre.
Esto es sorprendente para un período en que la pobreza caía marcadamente: la cantidad de personas que vivían con menos de 1.25 dólares diarios descendió de 1,910 millones en 1990 a 1,220 millones en 2010 después de ajustar por inflación, muestran los datos del Banco Mundial.
Si la brecha de ingresos no se achicó en todo el mundo aun cuando se redujo la población pobre, eso podría “modificar lo que los economistas piensan de los últimos treinta años”, dijo Lawrence Mishel, presidente del Instituto de Política Económica de Washington, que lucha por los derechos de los trabajadores.
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Las investigaciones emprendidas en forma independiente por el economista del Banco Central Europeo, Philip Vermeulen y Gabriel Zucman, de la London School of Economics, muestran que la riqueza de los súper ricos —oculta en paraísos fiscales y con un “no sabe-no contesta” en los cuestionarios— está subestimada. Si se corrigen fallas similares en los datos de ingresos, casi desaparecen los avances logrados de 1988 a 2008 para reducir la brecha que separa a los ricos de los pobres del mundo, reveló una investigación del Banco Mundial
“Siempre sospechamos que había algo de subestimación del uno por ciento superior”, dijo Joseph Stiglitz, economista ganador de un premio Nobel y autor de El precio de la desigualdad. “Hay una conciencia creciente de que nuestro sistema está amañado y es injusto”.
El no tener una idea más precisa del monto real de la riqueza y los ingresos significa que los economistas y las autoridades no conocen cabalmente el grado de disparidad, lo que constituye un obstáculo para resolverla. Por ejemplo, saber que las ganancias y los activos están más concentrados podría favorecer el apoyo a un cambio de estructura impositiva, explicó Zucman.
“Si uno no tiene una idea exacta de cómo es el mundo, es difícil determinar qué efectos tendrán las políticas”, dijo Carter Price, matemático sénior del Centro para el Crecimiento Equitativo de Washington, que se ocupa de los temas de desigualdad económica. “Retrospectivamente es difícil evaluar cuáles fueron los efectos de una política”.
LOS MÁS RICOS DE LOS RICOS
Los más ricos de los ricos estadounidenses —el 0.1 por ciento superior con 20 millones de patrimonio neto como mínimo— poseían el 23.5 por ciento del total de riqueza estadounidense en 2012 después de sumar los cálculos de lo que está oculto en paraísos fiscales, señaló Zucman, profesor invitado de la Universidad de California en Berkeley. Su cálculo anterior había sido de 21.5 por ciento.
Zucman colabora con Thomas Piketty, autor del best seller El capital en el siglo XXI , y el profesor de la Universidad de California en Berkeley, Emmanuel Saez, para tratar de llegar a cifras de registros impositivos más precisas.
Los datos de las encuestas sobre los súper ricos tampoco dan en el blanco, en parte debido a que las muestras son demasiado pequeñas, escribe en un trabajo fechado en julio el investigador del BCE Vermeulen. El 1 por ciento poseía del 35 por ciento al 37 por ciento de la riqueza en 2010, superando el 34 por ciento que registraba la Encuesta de Finanzas de los Consumidores de la Reserva Federal, descubrió Vermeulen con su trabajo.
Si bien la Fed realiza un supermuestreo de los ricos para tratar de que sus cifras sean más exactas, Vermeulen volvió a ajustar los datos y los complementó con listas de Forbes World’s Billionaires.
Una mayor concentración de ingresos y riqueza en la punta de la pirámide podría contribuir a explicar por qué el gasto de los consumidores tarda en recuperarse de la recesión que terminó en junio de 2009, según Stiglitz. “Algunos de los problemas de funcionamiento del sistema financiero se relacionan con la verdadera magnitud de la desigualdad, no con el grado medido de desigualdad”, aseguró.
Desde que terminaron los 18 meses de recesión, el Índice Bloomberg Industries Mass Merchant, que incluye a Wal-Mart Stores Inc. y Dollar General, subió 80 por ciento, menos que el aumento de 109 por ciento del Índice Standard Poor’s 500. Los minoristas de artículos de lujo prosperan, tal como se evidencia en el alza de 254 por ciento del Índice Bloomberg Industries Global Luxury Goods, que comprende a compañías como Coach Inc., Hermes International y Prada Spa.
A Jeffrey Hollender, que forma parte del uno por ciento más rico de los Estados Unidos, no le sorprende que los más acaudalados del mundo tengan más de lo que se calcula actualmente.
“Cuanto más dinero tiene uno, más fácil se hace esconderlo y evadir impuestos”, dijo Hollender, de 59 años, cofundador de la compañía de productos de limpieza y cuidado personal Seventh Generation Inc. Es miembro de Responsible Wealth, red de Boston que lucha por la equidad económica.
La medición de los activos de los súper ricos de Europa podría contener aún más errores, según Zucman. Alrededor del diez por ciento de su riqueza se encuentra en cuentas off-shore (empresas constituidas fueras de sus países de origen), frente a un cuatro por ciento en el caso de Estados Unidos, calcula el economista en un trabajo realizado en mayo. Las personas muy acaudaladas también tienen riqueza en fundaciones y holdings que dificultan los cálculos, añadió.
Es posible que algunos países europeos, “como el Reino Unido en particular”, sean “casi tan desiguales o más que los Estados Unidos”, señaló Zucman, en discordancia con datos actuales que los muestran más igualitarios en riqueza.
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