Yohany López
Con más de veinte años de trabajar unas cinco manzanas para café, que heredó de su padre cuando tenía 25 años, el productor Pedro González, dice que entre jornaleros escuchó un día que hablaban de unas clínicas para las plantas.
El productor asustado, se preguntó a sí mismo, “¿qué era eso que comentaban los demás compañeros en los cafetales?” Hasta que al llegar a Murra, municipio de Nueva Segovia, conoció las clínicas para plantas, donde le ayudaron a detectar un hongo que crecía en el tallo de sus cafetos y que afectaba el crecimiento al igual que el rendimiento de la misma.
Así como los humanos ante cualquier dolencia o problema de salud asisten al médico, y a los animales los llevan al veterinario, el agro en Nicaragua desde el 2005 ha tenido un servicio pionero en Centroamérica, el conocido por los productores como: clínicas para plantas.
En estos sitios se puede obtener incluso información y asesoría a los productores sobre diagnóstico y manejo de plagas o enfermedades, de la misma manera que un puesto de salud para humanos. Estos forman parte de un proyecto que coordina desde hace nueve años la Fundación para el Desarrollo Tecnológico, Agropecuario y Forestal de Nicaragua (Funica).
María Auxiliadora Briones, directora ejecutiva de Funica, manifiesta que durante estos años han detectado en las plantas a través de los puestos, desde el marchitamiento de matas de tomate, enfermedades del suelo que producen el denominado mal del quiquisque hasta el más reciente brote de roya que azotó los cafetales a nivel nacional en 2012.
LA APROBACIÓN
La aceptación ha sido positiva entre los productores quienes demandan en su mayoría atención para hortalizas, frutales, café, cítricos y granos básicos. Briones agrega que ante el interés de sus socios algunas de las organizaciones han ampliado la atención incluso al sector ganadero.
El representante de la Cooperativa de Servicios Múltiples Flor de Café, Bernabé Zelaya, menciona que atienden a los productores de Murra en Nueva Segovia desde el año 2008, donde el agrónomo de turno conocido como el doctor de las plantas, ha logrado detectar infecciones fungosas en cafetos de la localidad, ya que la mayoría de quienes requieren el servicio han sido los pequeños cafetaleros de la zona.
[/doap_box][doap_box title=»Sobre los servicios» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
[/doap_box]
Zelaya comenta que además de atender a los pequeños cafetaleros, han brindado asistencia a productores de hortalizas, granos básicos y ganaderos locales a quienes las soluciones caseras son una alternativa para mejorar los resultados en sus producciones.
SUS INICIOS
Las clínicas —según Funica—, iniciaron en la denominada zona de Las Segovias, específicamente en los municipios de El Jícaro, Jalapa, Murra, Quilalí, Somoto, Pueblo Nuevo, Condega y Estelí. Luego se extendieron a occidente en los municipios de Achuapa, El Viejo, Posoltega, Somotillo y la ciudad de León.
Briones asegura que en los dos primeros años de operación se registró atención a unos 2 mil productores.
El supervisor técnico del proyecto UNAN-León, Luis Medina especificó que entre 2011 a junio del 2014 se ha capacitado a 765 productores y se han realizado 2 mil 451 consultas de diagnóstico fitosanitario. Este puesto atiende dos veces por semana en las instalaciones del departamento de Agroecología de la UNAN-León.
Medina asegura que los rubros más concurrentes en donde atienden los puestos para plantas son el café, ajonjolí, frijol, maíz, chiltomo, tomate, aguacate, cítricos y papa.
¿Y LOS DOCTORES?
Los “doctores para plantas” son técnicos entrenados para recibir las muestras de las plantas enfermas, hacen un diagnóstico del problema y dan recomendación escrita. Si el mal de la mata no se puede sanar en el puesto, se procede a mandar la muestra a laboratorio para un análisis más profundo.
Estos puestos para plantas según María Auxiliadora Briones mantienen coordinación con los laboratorios especializados de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), Universidad Católica del Trópico Seco (Ucatse) y el Instituto de Prevención de Sanidad Animal (IPSA).
Félix Humberto Medina, uno de los médicos para plantas que atiende en la Cooperativa 20 de Abril en el municipio de Quilalí, Nueva Segovia, afirma que la mayoría de consultas que brinda se concentra en café y enfermedades como la roya y antracnosis. Asimismo granos básicos.
Medina comenta que son el segundo puesto que se instaló desde que comenzó el proyecto en 2005 y la experiencia más reciente que ha logrado atender es sobre suelo. “Es una finca extraña, donde hay unos tres metros cuadrados de espacio que todo lo que intenten cultivar se seca”, expresó.
Agregó que esta última situación es de los casos más extraños que ha atendido y por ello pedirá el apoyo a la Ucatse para que les apoyen a analizar pequeñas muestras de tierras y determinar qué hacer para evitar daños en los cultivos.
Medina atiende todos los lunes en la cooperativa de 8:00 a.m a 4:00 p.m y lo más satisfactorio para él, es lograr diagnosticar con eficacia alguna enfermedad en la plantas de los pequeños productores, ya que el servicio que ofrecen es gratis y es de vital importancia para los locales.
Dentro de las políticas de manejo fitosanitario que emplean estos técnicos agropecuarios recomiendan como prioridad las alternativas curativas amigables con la salud humana y el medioambiente, basadas en los conocimiento y principios del manejo integrado de plagas, entre ellas prácticas culturales, uso de alternativas biológicas, alternativas botánicas, bioplaguicidas y uso de agroquímicos de baja toxicidad.
Según Bernabé Zelaya, dentro de los puestos para planta no se recomiendan los productos de banda roja y productos que están restringidos o prohibidos por el Ministerio Agropecuario y la Organización Mundial de la Salud.
Asimismo, explica que cuentan con una tienda de abastecimiento de minerales, mejoradores fitosanitarios y fisiológicos al igual que fungicidas para todos los puestos de atención a los productores.
Briones, explica que para que estos puestos puedan ser rentables requieren de soluciones alternas para su manutención.
Por ello, las cooperativas establecen puestos de venta de productos orgánicos para percibir ingresos que ayuden a sostener los puestos de plantas y la funcionalidad de los mismos.
Con nueve años de estar presente en las zonas de Las Segovias y luego en Occidente, Briones estima que la experiencia de las clínicas para plantas sea un buen aliado del servicio de alerta temprana pública, que coordine y monitoree cualquier afectación desde la producción local, donde las entidades del Gobierno pocas veces están presentes.
Mientras tanto, el cafetalero Pedro González agradece la atención que les han brindado. “Lo mejor es que es gratis y buena y eso nos ayuda a reducir algunos precios que tenemos para producir”, dijo.
González reconoce que la atención que ha recibido en reiteradas ocasiones por parte del doctor de las plantas es muy buena e incluso él mismo siente que ha aprendido.

Ver en la versión impresa las páginas: 1 C ,4 C