Ajuste del FMI y “el mundo en llamas”

El viernes 25 de julio LA PRENSA publicó en su sección económica Activos una información enviada desde Washington por las agencias AFP y EFE, dando cuenta de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recortado sus previsiones del crecimiento económico mundial en el presente año.

“El Producto Interno Bruto (PIB) mundial crecerá 3.4 por ciento este año, 0.3 puntos porcentuales menos en relación con las proyecciones de abril, antes de subir cuatro por ciento el año próximo, según las nuevas estimaciones del organismo”, dice la referida información. La reducción se debe a problemas en las economías de Estados Unidos y China y a los conflictos geopolíticos en Ucrania y el Medio Oriente.

Es lógico que las crisis de la geopolítica impacten negativamente en la economía, ante todo en la de los países directamente involucrados en los conflictos, pero también en la de todos los demás. Las subidas del precio del petróleo son un claro y frecuente ejemplo de ello.

Pero crisis internacionales siempre las hubo y seguramente siempre las habrá. El conflicto está en la naturaleza humana y quienes ejercen el poder de los Estados lo proyectan a la política y lo trasladan a las situaciones internacionales. Y como demuestra la historia, en determinados períodos las crisis se agudizan al extremo, como al parecer ocurre en la actualidad.

Peter Baker, renombrado escritor y periodista estadounidense, veterano corresponsal en la Casa Blanca, en un artículo publicado la semana pasada por The Wall Street Journal cita a Gary Samore, exasesor de Seguridad Nacional del presidente Barack Obama, quien asegura que “el mundo está en llamas por donde se le mire”. Y de su propia cuenta, Baker dice refiriéndose a Obama que “rara vez un presidente tuvo que enfrentar, a la vez, tantas crisis en apariencia dispares, como Ucrania, Medio Oriente y Siria. Y lo que complica más la situación es la naturaleza interconectada de esos conflictos”.

Cuando la humanidad celebró el fin de la Guerra Fría con la caída del Muro de Berlín y el desmantelamiento del antiguo imperio comunista soviético, se creyó que había llegado el final de la conflictividad internacional de alto riesgo y que a partir de entonces el mundo sería más tranquilo y fácil de manejar. Pero ahora el manejo de los conflictos es más complejo porque, como dijera a Peter Baker el presidente del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, Richard N. Haass: “Mientras que durante la Guerra Fría las relaciones (internacionales) estaban claras, ahora ya no existe esa estructura. Lo que hay ahora son relaciones de cooperación con ciertos países, sobre ciertos temas y ciertos días de la semana, mientras que en todos los otros temas el resto de los días de la semana, simplemente, cada cual va por su lado”. Lo cual impide que los conflictos internacionales que inevitablemente surgen en distintos escenarios del mundo, se puedan resolver con la prontitud y eficacia requeridas.

Volviendo a la reducción del crecimiento económico mundial, estimada por el FMI, cabe señalar que lo sorprendente es que el daño que producen los conflictos internacionales no sea mucho más grave. Y que al menos la expectativa de crecimiento de Nicaragua, en alrededor del cuatro por ciento, no se espera que sea afectada.

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