Humberto Galo Romero
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Hasta la fecha el BCIE ha desembolsado un total de 3.7 millones de dólares, de los cuales, 2.5 millones de dólares están dirigidos al apoyo de estudiantes nicaragüenses.
[/doap_box][doap_box title=»Préstamos desde US$100″ box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Verónica Herrera, directora ejecutiva de Micrédito, explica que en el caso de esta entidad el programa Educredit se enfoca en tres ejes de acción: desarrollo del emprendimiento, cursos de profesionalización en pregrado (cursos de titulación universitaria), posgrados y finalmente la adquisición de herramientas para su educación (cámaras, computadoras, estetoscopios).
“El producto que más solicitan es el financiamiento para la obtención del título universitario, este último en algunas universidades puede oscilar entre los 600 y 800 dólares y en algunos casos alcanza los mil dólares”, acotó. Y agrega que otro de los aspectos que han iniciado a financiar son cursos de idiomas y carreras técnicas.
“Hasta hoy el programa tiene 230 beneficiarios directos y eso suma unos 200 mil dólares desembolsados en total. La expectativa para el 2014-2015 es llegar a 540 beneficiarios, lo que podría representar medio millón de dólares en desembolsos”, explicó Herrera.
Son cien dólares mínimo y 5,000 como máximo los montos que financia Micrédito en temas de crédito educativo con plazos de hasta 60 meses.
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El uso de algoritmos, indispensables para desarrollar el lenguaje de programación que le permitan estructurar software especializados, forma parte de la rutina de Katherine Hernández, estudiante de Ingeniería en Computación de la Universidad Tecnológica y de Comercio.
Ella tiene 20 años y actualmente cursa el cuarto año de la carrera en el turno dominical. Durante la semana esta joven colabora con su mamá en el pequeño negocio de manufactura en Managua.
Katherine está a punto de concluir su carrera universitaria. Y para iniciar su tesis relacionada con la informática necesitaba una computadora y fue eso el detonante para que esta joven aplicase a un financiamiento educativo. “El préstamo lo solicité hace tres meses y lo utilicé como herramienta para adquirir una computadora con intereses y mensualidades bajas”, expresó Hernández.
La estudiante explica que su solicitud fue gestionada ante la microfinanciera Micrédito, cumpliendo apenas con requisitos básicos: un fiador prendario y un fiador asalariado. El crédito que le aprobaron fue de 650 dólares con un plazo de pago de 24 meses.
Historias como la de esta joven son cada vez más comunes, gracias al impulso que tanto la banca como las microfinancieras están dando al crédito educativo, que permite a los nicaragüenses obtener financiamiento para programas de posgrados y maestrías, carreras técnicas, cursos de idiomas o la adquisición de herramientas o accesorios educativos, como computadoras.
Juan Carlos Sansón, gerente general de BAC Nicaragua, por ejemplo, explica que esta entidad financiera centra su programa de crédito educativo en maestrías impartidas por Incae Business School.
“No es un financiamiento fácil”, reconoce Sansón. La mayor dificultad que identifica, particularmente para estudiantes de bajos recursos, es que una vez estos concluyen la maestría “después no sabés cuál va a ser la fuente de ingreso del estudiante, cuánto tiempo va a tardar en conseguir empleo”.
La cartera solo a crédito educativo de BAC Nicaragua es de dos millones de dólares. Sansón señala que el monto del financiamiento de este tipo de préstamos depende del programa de duración de la maestría. El tiempo de los estudios más seis meses posteriores a finalizarlos es el período de gracia para empezar a pagar este tipo de crédito.
Para Sansón una forma de facilitar el acceso a este tipo de préstamos sería que el Estado u organismos de cooperación dispusieran de fondos de garantías. “Sí hay una política de Estado que quiere incentivar la educación superior, pero no hay acceso al financiamiento, pueden haber esquemas donde existan fondos de garantía para que el sector financiero coloque más plata para estos créditos”, dijo.
En esto coincide la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif). Su director ejecutivo, Alfredo Alaniz, dice que el acceso a crédito educativo debe ser contemplado como una política de Gobierno.
Y añade que a menos que el Estado ponga a disposición del sector fondos estatales o sirva de garantía ante organismos internacionales que financian programas de este tipo, entre las instituciones de microfinanzas es imposible que se generalice este tipo de financiamiento.
“El más famoso de este tipo (programas de financiamiento) es Educrédito, que es un programa de nuestra asociada Finde, hay otras dos que también lo otorgan, gracias a gestiones particulares con donantes y organismos internacionales que otorgan fondos especiales para este tipo de crédito”, agrega.
Aún así, la banca y algunas instituciones de microfinanzas están apostando a este tipo de crédito.
Lafise Bancentro, por ejemplo, tiene un acuerdo con el Banco Centroamericano de Integración Económica para apoyar a estudiantes interesados en cursar maestrías en Incae Business School, la Universidad Thomas More y la Universidad Americana. La ayuda financiera para este tipo de estudios va desde 1,800 dólares hasta montos superiores, según el vicegerente general banca de personas de Lafise Bancentro, Gastón Rappaccioli.
Adicionalmente Rappaccioli menciona que este banco desde hace aproximadamente siete años estructuró la Cuenta Universitaria, una idea que está a disposición de este segmento poblacional. “Esta cuenta se apertura con 200 córdobas o 10 dólares. A los estudiantes universitarios se les entrega una tarjeta de débito para su uso. Esta cuenta puede ser recargada ya sea directamente en una sucursal, a través de la banca en línea o mediante los cajeros automáticos”.
UN CASO DE ÉXITO
Maceo Agurcia, director ejecutivo del programa Educrédito del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (Inde), refiere que esta entidad es pionera en el tema de financiar crédito educativo inició en 1964. “En su mejor etapa alcanzó a beneficiar a 2,500 estudiantes en formación continua. En la década de los ochenta la guerra, la hiperinflación y demás factores hacen que el programa se descapitalice y cierre”, rememora Agurcia.
Educrédito logró reactivarse en 2011 con un fondo de cien mil dólares, más un aporte de 200 mil dólares brindado por Finde, entidad microfinanciera adscrita al Inde.
Actualmente el programa apoya la formación de profesionales tanto a nivel nacional como internacional, el monto máximo de financiamiento es cincuenta mil dólares con una tasa fija del 8.85 por ciento de interés anual. Inde ha suscrito convenios con entidades nacionales e internacionales, explica Agurcia.
(Con la colaboración de Lucía Navas y Lucydalia Baca).
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