Cartas al Director

¿Qué se hizo, Rubén, tu Nicaragua natal?

El buey que viste en tu niñez ha muerto, triste, hambriento y sediento de armonía. No se oyen, maestro, tus claros clarines.

El gran bosque, tu templo, cortado y vendido, recorre las rutas de incierto destino. Las aves no encuentran las ramas de tu primavera.

¿Y tu patria inmortal? Ya no habla la Lengua sonora de Cervantes o Lorca, sino Chino Mandarín.

En nuestro azul no brillan estrellas que cortar. Pasaron los tiempos gloriosos, poeta. ¿Callaremos ahora para llorar después?

Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Apenas un pájaro nostálgico que muere con el ansia de una sed infinita.

Michelle Najlis

Nicaragua, 35 años después

Existen tres condiciones indispensables para vivir en un verdadero régimen democrático y son: libertad de expresión, libertad de elegir con transparencia a las autoridades y respeto total a los Derechos Humanos. Ninguna de las tres se cumple en la Nicaragua de hoy después de 35 años de aquel 19 de julio de 1979.

Es cierto que el Gobierno trabaja en grandes proyectos de turismo, generación eléctrica, carreteras, comunicaciones, entretenimiento, viviendas, agua potable y planes de desarrollo rural; y que no existen todavía presos políticos, desaparecidos, ni ejecuciones sumarias o fusilamientos. Pero es evidente que no tenemos algo sagrado como elecciones libres, justas y honestas. Somoza también hizo grandes obras que aún permanecen en el presente y sin embargo mucha gente lo odiaba.

La libertad de elegir ha sido la más vulnerada desde el año 2008, pasando de un fraude a otro. Cualquier ciudadano que muestre algún descontento con el Gobierno es perseguido por la fuerza de las instituciones o agredido por grupos de choque. Opinar diferente al Gobierno se ha convertido en una osadía que se castiga. Como en todo socialismo, solo el partido importa, se vuelve amo, señor y dueño de toda la forma de vida y expresiones de una sociedad.

Las leyes son elaboradas y acondicionadas con visión de oprimir y violentar con impunidad los derechos humanos, para convertir a los ciudadanos en seres mansos y sumisos sin independencia de decisión. Con Somoza la prisión era física, con Ortega la prisión es mental.

Los altos funcionarios y aliados del régimen justifican todo porque para ellos no hay respeto, ni límites por nada, ni por nadie. Desprecian todo lo que no se ajusta a sus beneficios, la cúpula se sirve en grande mientras el pueblo se muere en la miseria, tal como sucedió en la década de los años ochenta bajo la dictadura militar sandinista.

El irrespeto a la bandera nacional es un abuso de poder como también los despidos masivos, empleo solo a los del partido, convertir los edificios estatales en casas de campaña, adoctrinar en las escuelas a los alumnos para venerar al gobernante como a un dios, entregar la soberanía a los rusos y chinos, mantener una ideologización de las fuerzas armadas para convertirlas en cuerpos de defensa política y no de todos los ciudadanos por igual. Todo esto rompe las tres condiciones básicas que existen en toda democracia que se precie de serlo.

Que Nicaragua sea una verdadera República sigue siendo una aspiración. Muchos preguntan si tan alto precio que se pagó, en dolor, llanto y derramamiento de sangre valió la pena para estar igual o peor que antes y la respuesta es un NO rotundo. Nuestros antepasados soñaron en grande, trabajaron duro toda su existencia sacrificándose y entregando sus fuerzas para alcanzar una vida mejor. No debemos olvidarlos como tampoco a nuestra Nicaragua, ni a su moribunda democracia.

Marlon José Navarrete Espinoza

La revolución sandinista

Este 19 de julio se cumplen 35 años del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, el proceso abierto en Nicaragua entre julio de 1979 y febrero de 1990, protagonizado y organizado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional. El pueblo fue el que derrocó a la dictadura de Somoza, pero el FSLN tiene el inmenso honor de haber dirigido la insurrección de todo un pueblo. Esta revolución, mientras perdure, es del pueblo y para el pueblo, que se ganó ese galardón con valentía y con la sangre derramada en los frentes de guerra. Fueron miles tras miles los nicaragüenses que voluntariamente se unieron por el derrocamiento de la dictadura de Somoza. A ese pueblo no se le puede apartar de semejante evento histórico, no solo para celebrarlo sino para gozar los usufructos lo mejor que se pueda, en cuanto a más beneficios y más trabajo para todos.

Después de diez años de gobierno revolucionario, en las elecciones perdió el FSLN ante la UNO. Hubo discontinuidad de la revolución y los adversarios en el poder iniciaron a desmontar todo lo que había logrado la revolución popular sandinista. Empero, el FSLN mantuvo una cuota de poder ampliándose con el protocolo de transición y gobernó desde abajo.

Ahora, en la nueva etapa de la revolución sandinista se observa una nueva modalidad de gobernar que a muchas personas extraña, pero es necesario comprender que estamos en otros tiempos y que el gobernante que esté en el poder no puede quedarse estancado, tiene que ver hacia el futuro desarrollo del país en todos los sentidos.

Se torna muy difícil que los partidos políticos aprecien las obras que hace el Gobierno actual, porque pretenden pública y solapadamente el poder. Pero Nicaragua está primero y esta celebración debe ser la ratificación del compromiso de seguir fortaleciendo la conciencia para avanzar en la solidaridad, la consolidación de la paz, la tranquilidad y la unidad de todas las familias, inclusive de todos los partidos políticos, pues Nicaragua es de todos, no de un partido.

Que el gobernante Daniel Ortega y su gabinete, como personas conscientes, cumplan con todos los anhelos de los que lucharon por el derrocamiento de la dictadura de Somoza y no lograron ver el triunfo de la revolución, como Carlos Fonseca, Ricardo Morales Avilés, Oscar Turcios, Pedro Arauz Palacios, Germán Pomares, Leonel Rugama y muchos más combatientes del pueblo que se unieron a la lucha armada.

Aquel ideal precioso de luchar contra Somoza para que todo fuera mejor para todos, que salga a relucir como patrimonio nacional del pueblo, que es el verdadero arquitecto del triunfo de la revolución sandinista de 1979 y heredero de todo. El pueblo no pretende ser millonario.

Bayardo Quinto Núñez

Ultraje a Darío

Es una atrocidad la que ha cometido este Gobierno inconstitucional, al cambiar caprichosamente el nombre del Salón Rubén Darío, en el Palacio Nacional de la Cultura, a Salón Sandino-Salón Azul.

Recuerdo que al perder el Frente Sandinista las elecciones en 1990, inmediatamente dictaron leyes y decretos que les favorecieran, como la de la sucia piñata sandinista. Entre estas leyes está la Ley 91 “Ley que confirma los nombres de los sitios y edificios públicos”, con el objetivo según ellos, de preservar los nombres que habían puesto a edificios, escuelas, ciudades, etc.

Y ahora, en un acto arbitrario, la primera dama, instruye a sus vasallos a cambiar el nombre del Salón antes mencionado.

¿Hasta cuándo seguiremos los nicaragüenses aguantando los disparates de la primera dama? Cambió totalmente la forma de nuestro escudo nacional y ahora en un acto ultrajante elimina el nombre de un Salón dedicado al hombre más ilustre de nuestro país, quien además, a través de su obra dio a conocer el nombre de Nicaragua: Rubén Darío.

Santiago Reyes Orochena

El pueblo más embobado

En relación con el editorial publicado el pasado miércoles titulado “Embobados con China”, pienso que estamos a punto de caer en otra nueva categoría: el pueblo más baboso de América. Los bajos y deficientes resultados de la educación promueven que seamos inocentones, creyenceros y con tendencia al fanatismo y la actuación desordenada.

Ulises Ramírez

COMENTARIOS

  1. Elizabeth, Y LA LIBERTAD d EXPRESION?
    Hace 12 años

    Atodo esto y como siempre la prensa sensurandome. BUENO YA DI EN EL CLAVO. Iba a decir q tanto q dicen q en Nicaragua no hay libertad de expresion esto y lo otro, y se estan expresando libremente, hacen y dicen lo q quieren. Si se estan refiriendo a q la prensa nos censuran a los sandinistas y/o a quienes simpatizamos con dicho partido, ahi tienen razon. Los mas enbobados son las ONG’s & Cia. con los gringos a su conbeniencia. Por lo visto estos progringos no saben q Ruben Dario era antiGob.USA

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