Génesis Hernández Núñez
La primera relacionada con las tareas requeridas para construir y administrar el sistema de agua, las tareas consideradas “de hombres” y las “de mujeres”.
La segunda se refiere a que las mujeres participan en los comités comunitarios de gestión del agua, pero lo hacen en menor proporción que los hombres y, por lo general, ocupando posiciones de poco poder de decisión.
La tercera brecha es cultural: el uso del agua en labores del hogar es “territorio femenino” y el control del sistema de agua es “territorio masculino”.
[/doap_box]
Según Clara Murguialday, especialista en género y desarrollo que trata el tema de agua y saneamiento, la gestión del agua tiene una parte técnica de zanjeo e instalaciones de los acueductos, pero también una parte social, porque son las comunidades las que se encargan de gestionar el sistema de agua y cuando entran a participar las comunidades, los hombres y las mujeres no se relacionan igual con el agua.
“Es evidente que cuando no hay agua en la comunidad y hay que ir a buscarla al río o traerla de un pozo largo, son las mujeres y niños quienes se encargan, pero cuando se instala un sistema que implica que vengan ingenieros a ver dónde está la fuente y que incluye trabajo físico de cavar las zanjas y que luego significa un manejo de dinero, los medidores y actividades técnicas, ahí los hombres se sienten protagonistas y dicen que ellos han llevado el agua a la casa, hay una brecha de género en el aspecto más cultural de la relación con el agua”, explicó Murguialday.
Ver en la versión impresa las páginas: 5 A