Génesis Hernández Núñez
Doña Antonia Mendoza, de 64 años, tenía una mantenedora en su casa y vendía refrescos.
[/doap_box]
“La factura de luz me salía de 400, 500 pesos y me quedaba mi ganancia, pero un día vengo del mercado y veo que cambiaron el medidor, eso fue el año pasado, ahí comenzó mi padecimiento. Empezaron a venir recibos de 8,000, 12,000, se me hizo una gran deuda, hice arreglo de pago, pero después ya no pude con las cuotas porque lo que me venía de luz era demasiado”.
Doña Antonia dejó de vender refrescos en diciembre de 2013 y en marzo de este año le cortaron la energía eléctrica, pero las facturas han seguido llegando puntuales y elevadas: la de mayo fue de 1,322 córdobas.
El siguiente paso fue recurrir al Instituto Nicaragüense de Energía (INE), pero fue en vano: “Me dijeron que dijeron que no podía hacer arreglo de pago porque tenía una deuda y que no se me podían rebajar los recibos hasta que pague esa deuda de 11,495 córdobas”.
Doña Antonia dice que “como yo aquí hay muchos, pero tienen miedo de hablar, pero yo no tengo miedo, dejé de trabajar, mi esposo es vigilante, nos ganábamos la comida vendiendo y ahora nada, porque a la luz nunca le pude ganar”.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A