La empresa china HKND, concesionaria del proyecto para la construcción del Gran Canal por Nicaragua, dio a conocer este lunes 7 de julio por la tarde la ruta canalera que ha sido aprobada pero que todavía no está determinada.
Al día siguiente, o sea ayer, también por la tarde, Daniel Ortega compareció junto al señor Wang Jing, presidente de HKND, para valorar la importancia que a su juicio tiene el anuncio de la ruta canalera escogida y exaltar los grandes beneficios que según él reportará para el país esta obra, que sigue siendo un proyecto pues aún no se conocen los resultados de los estudios de factibilidad.
El señor Wang Jing se reunió el lunes en la noche con un grupo de estudiantes y profesores de la Universidad de Ingeniería para dictarles una charla política. Y ayer por la tarde, antes de comparecer públicamente junto a Daniel Ortega, se reunió con el cuerpo diplomático al parecer para motivar la inversión de capital en el proyecto canalero, cuyo costo han cifrado en más o menos cincuenta mil millones de dólares que todavía no se sabe quién o quiénes los van a financiar.
Pero Wang Jing tendría que reunirse también con los científicos y expertos nicaragüenses que cuestionan el proyecto canalero, como el doctor Jaime Incer Barquero, máxima autoridad en problemas del medioambiente, y los miembros de la Academia de Ciencias que han dado a conocer reflexiones y reparos muy bien fundados.
Los partidarios y defensores a ultranza del proyecto del Canal han aprovechado la presencia de Wang Jing para advertir que por ser este proyecto del máximo interés nacional no debe ser politizado, es decir, que no se le debe cuestionar. Pero precisamente porque se trata de un proyecto que de convertirse en realidad afectaría a la nación, cambiaría la geografía nacional y transformaría radicalmente a la sociedad nicaragüense, es que se debe discutir con amplitud y plena libertad. Y discutir supone cuestionar.
Tanto derecho tienen unos nicaragüenses de promover y defender el proyecto canalero, por los grandiosos beneficios que supuestamente produciría, como lo tienen otros nicaragüenses de cuestionar el proyecto porque están seguros de que los daños que causaría serían más grandes que las riquezas que podría generar. Del Canal por Nicaragua se viene hablando desde la época de la República Federal de Centroamérica, hace más de 180 años, siempre con opiniones a favor y en contra. Y en la actualidad, así como se justifica que la construcción del Canal se haga al precio que sea, incluso sacrificando la soberanía nacional, es lógico que también se le rechace.
El director histórico de LA PRENSA, doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, respondió de manera tajante a una encuesta que hizo la Revista Conservadora en marzo de 1964, entre personalidades nicaragüenses, sobre una eventual construcción del Canal Interoceánico por Nicaragua. Expresó que el Canal no era deseable ni conveniente, que no traería ningún beneficio, que “todo lo que se construya en tierra nicaragüense debe de ser administrado por nicaragüenses” y que no encontraba razones para que Nicaragua “otorgue derechos” a nadie. El doctor Chamorro Cardenal era un visionario y un idealista, pero también era una persona realista y ante todo un verdadero patriota.
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