EE. UU. se equivoca con niños migrantes

La promesa del presidente Barack Obama de firmar decretos ejecutivos para reformar el sistema de inmigración y detener la avalancha de niños centroamericanos a Estados Unidos es una buena noticia.

La promesa del presidente Barack Obama de firmar decretos ejecutivos para reformar el sistema de inmigración y detener la avalancha de niños centroamericanos a Estados Unidos es una buena noticia. Pero me temo que no ayudará mucho porque no ataca el problema de fondo, que es el hecho de que un 60 por ciento de los niños de Centroamérica no terminan la escuela secundaria, y están en las calles.

Obama anunció que, dada la negativa de los republicanos en la Cámara de Representantes a aprobar la reforma inmigratoria que ya fue aprobada por el Senado el año pasado, actuará de manera unilateral en las próximas semanas para tratar de resolver la crisis migratoria.

Obama fue impulsado a actuar luego de la crisis humanitaria disparada por los casi 50,000 niños centroamericanos que han cruzado la frontera sin sus padres, y sin documentos inmigratorios, desde el 1 de octubre. Casi todos ellos huyen de El Salvador, Guatemala y Honduras, por la violencia de las bandas del narcotráfico y por la desesperanza económica existente en sus países.

Pero el plan de Obama de detener la oleada de niños centroamericanos se centra casi exclusivamente en medidas policíacas, como la creación de nuevos centros de detención y controles en la frontera.

En una carta al Congreso del 30 de junio, Obama pidió “un incremento de seguridad en la frontera” y “una agresiva estrategia de disuasión”. La administración Obama ha dicho que destinará $161,500 millones este año a la Iniciativa de Seguridad Regional Centroamericana, para financiar los desafíos más urgentes de seguridad y gobernabilidad de la región.

¿Pero lograrán este tipo de medidas frenar el flujo de niños centroamericanos? Lo dudo mucho. Con suerte, contribuirán marginalmente a reducir las estadísticas a corto plazo.

La razón de fondo por la que tantos niños no acompañados de El Salvador, Guatemala y Honduras están cruzando la frontera de Estados Unidos es que abandonan la escuela y están viviendo en las calles, con pocas alternativas fuera de unirse a las pandillas del narcotráfico o convertirse en sus víctimas.

Recientemente me topé con una escalofriante estadística del Banco Interamericano de Desarrollo (BID): solo el 27 % de los jóvenes de Guatemala, 40 % de los de Honduras y 41 % de los de El Salvador terminan la escuela secundaria.

Sí, leyeron bien: más del 60% de los adolescentes centroamericanos no van a la escuela, y están viviendo en la calle en algunos de los países con índices más elevado de homicidios del mundo.

No resulta sorprendente, entonces, que los padres de muchos de esos niños y niñas centroamericanos, temerosos de verlas violadas o asesinados por las pandillas, los insten a huir al exterior. Y no solo a Estados Unidos: se están yendo a otros países.

Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados, aunque el número de migrantes —incluidos los niños— de El Salvador, Guatemala y Honduras que han pedido asilo en Estados Unidos ha subido un 757 % desde el 2008, el número de migrantes de esos tres países que han pedido asilo en otras naciones de la región, como México y Panamá, ha subido un 712 %.

Además de la violencia del narcotráfico, los niños centroamericanos no tienen perspectivas económicas. Las economías de sus países están congeladas en el tiempo, viviendo de un puñado de exportaciones agrícolas y de las remesas familiares provenientes de Estados Unidos.

En parte, por un absurdo nacionalismo que impide una integración centroamericana que permita que estas diminutas economías puedan complementarse y ser más competitivas, y por el pésimo nivel educativo que les impide elaborar productos más sofisticados, el futuro económico de Centroamérica es sombrío.

Gador Manzano, una especialista en educación del BID, me señaló que los estudios en el estado de Jalisco, México, y en otras partes del mundo han demostrado que cuanto más tiempo permanecen los niños en la escuela, es menos probable que emigren.

“Ir más años a la escuela no garantiza que los niños centroamericanos no vayan a emigrar, pero disminuye las posibilidades”, me dijo Manzano. “Cuanto más años pasan en la escuela, tanto más probable es que se pongan de novios, o encuentren un trabajo, o echen más raíces en su país”.

Mi opinión: El plan de Obama de abrir nuevos centros de detención en la frontera, deportar más niños centroamericanos inmigrantes y darle más ayuda a los ejércitos y las policías centroamericanas puede contribuir a mitigar la última crisis migratoria, pero no demasiado.

En vez de centrarse casi exclusivamente en fortalecer la Iniciativa de Seguridad Regional Centroamericana y otros planes de ese tipo, Obama debería lanzar una Iniciativa de Educación Regional Centroamericana para ayudar a que los niños de esos países pasen más tiempo en la escuela, y menos en las calles. Sin un plan para mejorar la educación, los niños seguirán escapando de la realidad de sus países. *El autor es corresponsal extranjero y columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald

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COMENTARIOS

  1. jose m. fernandez.
    Hace 12 años

    C.A. ha sido victima de la polarizacion de los gobiernos de izquierda y de derecha,El nacionalismo absurdo del q’ usted habla,NO es el verdadero nacionalismo,ya q’ el verdadero nacionalismo es neutral,y protege al pais,y es la forma de gobierno menos corrupta q’ existe,por eso es q’ los imperios no le permiten surgir en sus respectivas naciones.Si las familias tubieran los hijos q’ puedieran mantener seria ideal,pero esto esta fuera de control,como la economia,y e ahi el principio de todo el mal

  2. denso
    Hace 12 años

    100% de acuerdo que Obama solo esta dando soluciones cosmeticas a este problema,pero usted tambien esta haciendo lo mismo,aunque estoy de acuerdo que todos esos ninios deverian estar en la escuela en vez de emigrar; la solucion a este problema esta en confiscar y enjuiciar a todos los dirigentes politicos de todos esos paises que se han enriquecido a costillas de los impuestos;por esa razon es que la gente cada dia mas pobre y la obliga a emigrar

  3. LUIS
    Hace 12 años

    El problema de los pueblos de nosotros no se soluciona con que las grandes potencias vengan a solucionarnos nuestras pobrezas; nosotros somos los obligados a darles repuestas a nuestros problemas y trabajar en ellos, y que esas limonás internacionales que recibimos no se las apropien los corruptos, por el contrario invertirlas para que produzcan y no seguir mendingando.

  4. Gilberto S. Tinoco
    Hace 12 años

    Sr. Oppenheimer, Obama en su desconocimiento total de la problemática socioeconómica de Latinoamérica y, en particular, en lo relativo a la cuestión migratoria de adolescentes ilegales, con sus paliativos decretos lo que está haciendo es querer sanar un cáncer del cerebro con un analgésico. Lo que debe hacer es asesorarse de gente capaz y atacar el problema desde sus raíces; algo así como lo hizo Kennedy con la AID. ¡Menos juegos de golf y discursos políticos Mr.Obama y más trabajo!

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